A casi dos semanas de que el ex rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), Samuel Malpica Uribe, fuera asesinado a balazos enfrente de su domicilio, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) no tienen todavía una línea de investigación específica ni fecha probable para esclarecer el crimen.
Así lo evidenció el director de la Policía Ministerial, Juan Luis Galán, quien advirtió que llamarán a declarar ante el Ministerio Público a varios catedráticos de la BUAP y a toda aquella persona con la que el ex rector haya convivido las horas previas a su muerte.
El jefe policiaco aseguró que hasta el momento solo la esposa de Malpica y la ex pareja sentimental, la investigadora María Eugenia Ochoa, son las únicas personas que han declarado sobre el caso.
Cuestionado sobre la variedad de líneas de investigación que expuso la Secretaría General de Gobierno (SGG), -instancia que emitió un comunicado de medios tras la muerte de Malpica y no la PGJ como corresponde en estos casos-, insistió que se investigan todas esas variables.
–¿Qué línea de investigación se consolida?– Emitieron un comunicado donde dejan ver una línea de tipo pasional, otra la del asalto y otra la política, preguntó CENTRAL.
—Estamos considerando todas las líneas posibles de investigación, obviamente dentro de ello tenemos que recrear y construir los últimos momentos en los cuales se encontraba con vida el ex rector Samuel Malpica y a partir de ello estableceremos con exactitud líneas o hipótesis que tendríamos que comprobar para validar las teorías que tenemos.
—¿Es decir que están atorados con la investigación?
—Por supuesto que no, pero si sería inconveniente que en este momento dijera hacía donde se perfila la hipótesis principal.
La noche del pasado 2 de julio, Malpica fue asesinado de un balazo afuera de su domicilio, ubicado en la colonia San Manuel, cuando salía supuestamente a la farmacia.
En el levantamiento de cadáver y revisión ministerial de la escena del crimen, se encontró una pistola de diávolos, propiedad del ex rector, por lo que se presume que Malpica iba armado debido a que temía una agresión, sin embargo familiares y amigos niegan que haya recibido amenazas previo a su homicidio.
La mañana siguiente, su ex pareja María Eugenia Ochoa, fue prácticamente levantada por policías ministeriales afuera de su domicilio y la tuvieron en calidad de presentada durante 12 horas seguidas.
Al salir de la PGJ la investigadora aseguró que solo estuvo declarando, por lo que no necesitó de la presencia de un representante legal, aunque el abogado Abelardo Cuellar la esperaba afuera con un grupo de universitarios que aseguraron que la mujer sería inculpada de un crimen de estado.
Cabe recordar que el pasado 13 de junio Malpica convocó a una conferencia de medios para informar que desde un año atrás solicitó una audiencia en la BUAP, debido a que se estaban inflando facturas y era evidente el enriquecimiento ilícito de Agüera Ibáñez.
Enrique Agüera miente cuando dice que en relación a la lucha contra la corrupción en la universidad, todo es miel sobre hojuelas, por el contrario, hoy denuncio que en la universidad existe una red de corrupción”, dijo Malpica en esa ocasión.
Aseguró que en esa red estaba involucrada María Eugenia Ochoa, así como también María Esther Gámez, ex abogada de la universidad y quien fuera candidata a síndico de la planilla de Enrique Agüera. También acusó al asesor del rector Rafael Torres Rocha y la contralora Mayela Delong Carsorio, de participar en las inconsistencias de la universidad.
Hace un año Malpica también anunció que contrademandaría a su ex pareja, quien lo denunció por amenaza de muerte, situación que negó al señalar que tenía un conflicto derivado de su separación debido a la infidelidad de su ex mujer.
Malpica fue rector de la máxima casa de estudios del estado de 1987 a 1989, y no culminó su encargo al ser destituido el 30 de octubre de 1989 por supuestas irregularidades, luego que en una auditoria se detectó una compra excesiva de papel higiénico, réplicas de esqueletos humanos, básculas, colchas, sábanas y fundas para almohadas a la empresa René Bejarano.
En 1990 se presentó una denuncia penal en su contra, acusándolo de fraude, peculado y abuso de confianza, sin embargo, no fue detenido hasta 1992, y un año después fue liberado y exonerado, ya que no se pudieron probar los cargos en su contra.
Malpica señaló que el encarcelamiento se debió a una venganza del entonces gobernador de Puebla, Mariano Piña Olaya.