Los internos Iván Salazar Morales y Fernando Tapia García, quienes participaron en el intento de motín en el penal de Izúcar de Matamoros ocurrido el viernes pasado y resultaron heridos, fueron reportados como fuera de peligro y se mantienen estables en el Hospital General de esta demarcación.
La pelea que se inició a las 18:15 horas del pasado viernes en el Dormitorio 1, cuando dos internos se enfrentaron a golpes y comenzaron a utilizar armas caseras, puntas de madera y de metal.
La situación generó un zafarrancho mayor en el cual las autoridades estatales y el ejército tuvieron que intervenir sin mediación del gobierno municipal.
De acuerdo al portal La Zafra, el director del CERESO, Héctor Ramírez Gordillo y su hermano, el alcalde Carlos Gordillo Ramírez se presentaron cuatro horas después de los hechos en estado de ebriedad, justificando que se encontraban en una fiesta familiar.
Debido a esto, la Dirección General de Centros de Reinserción Social tuvo que tomar las riendas del operativo. En la trifulca, seis reos resultaron heridos, siendo únicamente Salazar y Tapia los dos de gravedad.
Durante la pelea más reos se sumaron y aunque los custodios intentaron contenerlos, ellos comenzaron a amotinarse. El personal de custodia al verse rebasado pidió apoyo a la Policía Municipal quien tampoco pudo contener la riña.
Es preciso aclarar que los uniformados carecen de armas pues la licencia colectiva para su portación no fue renovada oportunamente por la administración de Gordillo.
El conflicto llegó a tal grado que fue necesaria la presencia de equipos antimotines, granaderos, soldados y grupos de élite para recuperar el control del penal. Alrededor de las 7:30 de la noche, el primera cuadro de la ciudad se encontraba cerrado por las autoridades.
Con la llegada de uniformados de la Secretaría de Seguridad Pública se logró desarmar a los reos amotinados y se puso a salvo a los heridos.
La dependencia estatal confirmó los hechos, pero descartó que la trifulca provocara el escape de presos del penal, que ha sido señalado como uno de los más problemáticos en el estado.
En 2013, la administración del CERESO de Izúcar de Matamoros fue constantemente acusada por cobros para servicios especiales y trato preferencial, extorsiones a los reos, así como torturas y maltratos.
Las denuncias fueron hechas por los propios reos a través de cartas enviadas a través de sus familiares a las redacciones de diversos medios de comunicación.