En las cárceles estatales de San Miguel en Puebla y la del municipio de Tehuacán, son los reos los que gobiernan al interior del mismo y no las autoridades penitenciarias. De acuerdo a un estudio de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), en estos penales prevalece la ley de los internos, el pago para conseguir canonjías y privilegios, las zonas VIP, el uso de telefonía e internet, así como el consumo de bebidas y sustancias prohibidas.
De acuerdo al Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2012, en 65 cárceles de México prevalece el autogobierno: cárceles que operan en manos de internos y donde la ley de los reos controla las áreas de seguridad, las actividades productivas, educativas, deportivas, la alimentación, la limpieza y los privilegios como son las visitas, los celulares y las sustancias prohibidas. En esa situación se encuentran los penales estatales de San Miguel, ubicado en la ciudad de Puebla y el de Tehuacán.
En los últimos meses, CENTRAL ha documentado en una serie de reportajes en relación a los privilegios que gozan algunos reos a cambio de cuotas, como el caso del ex secretario de Salud, Alfredo Arango, quien paga 50 mil pesos por salir de la cárcel cada que lo desea, o como el defraudador Fernando Urbano Pacheco, mejor conocido como el “Niño de Oro” que goza de privilegios como internet, computadora y celda propia.
El autogobierno en San Miguel
Tal y como CENTRAL lo ha documentado, en el penal de San Miguel los reos imponen su propia ley. De acuerdo al diagnóstico de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en la cárcel capitalina los reos controlan la seguridad, el uso de teléfonos e imponen cuotas para privilegios como computadoras, internet, celulares y hasta bebidas alcohólicas y estupefacientes.
En este penal —reprobado con 5.84—, las autoridades penitenciarias no tienen control sobre nada, incluso los reos ejercen violencia sobre sus pares y por si fuera poco, la cárcel no cuenta con el manual de procedimientos en caso de motín, fuga o atención de hechos violentos.
Otro problema es la sobrepoblación en el penal, dato detallado en septiembre pasado por la organización México Evalúa, la cual determinó que en Puebla existen 5 de los 13 penales más sobrepoblados del país.
Entre las deficiencias resalta también la falta de personal de custodia, la falta de personal femenino, la falta de organización en caso de ausencias o vacaciones. De igual manera, no existe una división entre los presos procesados y los sentenciados.
En el caso del área femenil no existe división para la visita íntima con el área varonil.
En Tehuacán, todo pinta peor
En el penal de Tehuacán los reos tienen tal poder al interior del Cereso que hasta son los guardianes de celdas y de áreas específicas. En este caso, en el penal de la segunda ciudad más importante de la entidad también existe el cobro de los internos a sus pares para obtener privilegios como teléfonos, internet, computadora y hasta sustancias prohibidas.
La calificación global de ese reclusorio fue de 5.06 y en ninguna de las evaluaciones logra alcanzar una calificación aprobatoria.
En Tehuacán no hay garantías de integridad física y moral; ni de estancia digna, ni de reinserción social del interno y tampoco existen condiciones de gobernabilidad.