Saturday, 25 de July de 2026
Jueves, 17 Julio 2014 01:52

Reconstrucción Chalchihuapan: la autopista ya estaba desalojada y aun así Policías Estatales persiguieron y balearon a los manifestantes

El 9 de julio la policía estatal desalojó con la #LeyBala la Puebla-Atlixco, se negó al dialogó y atacó a los manifestantes; la autopista ya estaba desalojada y los persiguió hasta el pueblo, les disparó de frente; los elementos enfilaron sus armas y lanzaron proyectiles a distancia a las casas y calles de la población

Por : Viridiana Lozano/ Edmundo Velázquez , Chalchihuapan, Puebla

Los manifestantes pidieron dos horas para desalojar la autopista Puebla-Atlixco. El comandante gritó “¡tienen 5 minutos!, la dead-line no había terminado y los policías comenzaron a marchar. “Déjenlos pasar, déjenlos pasar” gritaron los pobladores. La carretera ya estaba desalojada y aun así los granaderos dispararon a quema ropa balas de goma y proyectiles de gas lacrimógeno contra los habitantes de San Bernardino Chalchihuapan.

El 9 de julio la policía estatal desalojó con la #LeyBala la Puebla-Atlixco,  se negó al dialogó y atacó a los manifestantes; la autopista ya estaba desalojada y los persiguió hasta el pueblo,  les disparó de frente; luego los elementos enfilaron sus armas y lanzaron proyectiles a distancia a las casas y calles de la población.  

Antes del motín, antes de que los disparos resonaran en el poblado, ya estaban detenidas 4 personas, cuenta Erick Montes, hermano del alcalde auxiliar: “Uno es mi vecino, el señor Santiago que es de la tercera edad”. Todos son hoy procesados por ocho delitos distintos entre ellos “intento de homicidio en grado de tentativa”.

Los inconformes corrieron a los campos, se resguardaron en el puente que lleva a la junta auxiliar que está a pie de carretera. “Ya habíamos desalojado”, insiste Erick.

Junto al puente, a unos metros de la refriega está el centro escolar Adolfo López Mateos con un patio rematado por un muro de lámina.

“Los niños iban saliendo de la primaria. Por eso estaban ahí de mirones, nadie los llevó, dice el gobernadorque por qué se les puso de escudo. ¡Si por aquí pasan!”, grita indignada Narcisa Tamayo, tía de José Luis Tehuatlie, el niño de 13 años de edad que iba cruzando el puente junto a su madre para dejar comida al campo y que tuvo la mala fortuna de ser alcanzado por una bala de goma que se le incrustó en la cabeza y que lo mantiene en estado coma.

En los campos aledaños también estaba Martín Romero Montes, un señor de 50 años que, según su esposa, estaba limpiando uno de sus terrenos: “mi esposo nomás fue a limpiarlo cuando empezaron las cosas. Se metió para calmarlos y mire cómo lo dejaron". Por el impacto Martín perdió las cuerdas vocales, se quedó mudo.

“La gente vio al señor Martín y se enojó (…) nos teníamos que defender”, dice Erick.

El enfrentamiento ya no era en la carretera, los policías estatales persiguieron a los inconformes hasta el puente que lleva a San Bernardinoy la batalla cuerpo a cuerpo comenzó.

Los pobladores tomaron piedras “de alto calibre”, dijo el gobierno morenovallista, y comenzaron a lanzarlas contra los granaderos. Arriba del puente sobrevolaba  un helicóptero que lanzó gas lacrimógeno contra los manifestantes y los propios policías.

Entonces todos, policías y ciudadanos, comenzaron a abandonar el puente colmado con gas. Los granaderos se aventaron, usaron la estructura como resbaladilla, uno de ellos, antes de lanzarse disparó gas contra sus propios compañeros.

En medio de la refriega, los policías terminaron recogiendo del piso las “enormes piedras” y las lanzaron contra los manifestantes.

Hugo Jiménez perdió un ojo. Filemón Precio Grande recibió un impacto que dejó marcado su abdomen.

Gilberto Tecalero, otro joven herido, ya no quiere salir de su casa. "Su mano no va a volver a ser la misma", dice su papá. "Le volaron los tendones. Los dos dedos más chicos, el dedo de en medio le quedó volando". No concede la entrevista ni quiere que le tomen fotos. Teme represalias.

Ya con los manifestantes en la calles de San Bernardino, con todos lejos de la autopista, lejos del puente, uno de los granaderos carga su arma y dispara desde la autopista hacia el poblado, en las calles donde caminan mujeres y niños.

El saldo, según cifras oficiales: 70 ciudadanos lesionados, 47 policías heridos, 4 detenidos.

"Ya estamos hartos, ¿A qué vienen? Ya les dijimos todo. Ya nada más queremos que renuncie el gobernador. Que se largue, que nos deje en paz. Nos preguntan que qué queremos, nos preguntan que cómo nos callamos. Los del gobierno nos mandaron a una señorita y ya nos preguntaron hasta cuánto nos gastaríamos en un funeral. Canijos... ¿Qué más quieren? Pues queremos al niño bien... no como nos lo dejaron", grita Narcisa.