Lo único que tienen en común los 4 asesinos de Karla López Albert es que hoy todos se encuentran recluidos en el penal de San Pedro Cholula, pero hasta hace tres meses Manuel Forcelledo se daba una vida de mirrey en los antros más exclusivos de Puebla; Moisés Cordero y Rodrigo Solís trabajaban en diferentes empresas de seguridad privada luego de que perdieron su empleo como escoltas del ex rector de la BUAP, Enrique Agüera; y Leopoldo Camacho vendía chips telefónicos y presumía en Facebook dedicarse a la crianza de perros de raza pura.
En enero de 2014 sus vidas comenzaron a entrelazarse cuando Manuel Forcelledo convenció Leopoldo Camacho de venderle una tarjeta SIM y se la entregó a Karla López para comunicarse exclusivamente con él. Ya planeaba matarla, a ella y a su hijo quien estaba por cumplir 5 meses de gestación.
Forcelledo le puso precio a la vida de López Albert: 7 mil pesos, entregó esta cantidad como anticipo a Moisés Cordero y Rodrigo Solís para que lo ayudaran a asesinarla y el 30 de enero los tres la golpearon hasta dejarla inconsciente y luego la asfixiaron.
Rodrigo, alías “El Roko” abandonó Puebla esa misma noche en el auto del papá de su víctima, guardó el cadáver durante dos días hasta que lo abandonó en la delegación Tláhuac en el Distrito Federal la madrugada del 2 de febrero.
Desde su desaparición los padres se valieron de las redes sociales y medios locales y nacionales para dar con el paradero de su hija, el 7 de febrero la búsqueda terminó cuando fueron llamados a reconocer el cadáver de la joven.
Ayer el Procurador General de Justicia (PGJ), Víctor Carrancá, 41 días después de la desaparición de Karla, dio a conocer los nombres de los 4 culpables, quienes serán juzgados por Alejandro León Flores, juez penal de Cholula, quien podrá dictarles una sentencia de hasta a 70 años de prisión.
CENTRAL presenta los perfiles de los 4 asesinos:
Manuel Forcelledo Nader
El mirrey asesino
El día que Manuel Forcelledo salió de su casa como principal sospechoso del homicidio de Karla López Albert usaba gafas, un suéter azul, mocasines y pantalón de mezclilla. Solamente dejó su domicilio con amparo en mano.
“Parecía muy modosito. Muy niño fresa. Un mirrey”, dicen quienes atestiguaron su detención. Hoy, en la foto difundida de su detención, difundida por la PGJ parece otro, luce delgado, desalineado, el desalmado homicida tiene ahora la cabeza agachada.
Forcelledo se metió a la política en el campaña a la presidencia municipal de Puebla del entonces candidato del PRI-Verde, Enrique Agüera Ibáñez.
Gracias a sus contactos, amigos y conocidos se adhirió al movimiento “Jóvenes con Agüera” como coordinador de brigadas de muchachos que repartían propaganda y utilitarios en las esquinas del Distrito 13 por el que competía Bárbara Ganime. Precisamente la zona en la que Forcelledo se movía, el sur poniente de la ciudad: Sonata, Lomas, La Vista y Angelópolis.
Los que compartieron anécdotas de campaña tampoco pueden creerlo. “No parecía tan loco, eh”, cuenta una fuente de CENTRAL que luego rectifica: “Bueno… una vez destrozó el baño de un restaurante en Atlixco, una vez que agarramos la peda”.
El joven conoció a Karla en una noche de antro con sus amigos, parrandas a la que era aficionado. “Manu”, como le decían, se sabía guapo y siempre que podía ligaba. Una noche el blanco fue esa chica con la que tenía amigos en común, casi seis años mayor que él: Karla López Albert.
“Se puso bien loco”, admitió Karla a una de sus amigas en las conversaciones de WhatsApp y Facebook que la PGJ documentó tras su muerte, cuando le confesó que estaba esperando un hijo, Manuel negó hasta el cansancio la paternidad, le propuso el pago de 15 mil pesos para pagarse el legrado en el Distrito Federal, ofreció que un ginecólogo amigo suyo la tratara, propuso distintas salidas, pero jamás convertirse en padre y dejar su vida de niño bien.
Al ver fracasados todos sus intentos por persuadir a Karla López de abortar, decidió citarla en el salón de fiestas de su familia, con el pretexto de llevarla a adquirir un seguro médico para el parto de su hijo. Cuando Karla llegó ya la esperaba Forcelledo, Moisés Cordero y Rodrigo Solís, la golpearon hasta dejarla inconsciente y luego la asfixiaron con un lazo de rafia.
Moisés Cordero Hernández
“Me obligaron a declararme culpable”
“A mi esposa mi hijo le contó que lo torturaron. Le hicieron firmar papeles bajo tortura. No sabía qué decían los documentos. Tenía los ojos vendados y le agarraron la mano, hicieron poner la huella. No sé dio cuenta”, dice vía telefónica Jorge Cordero, el padre del segundo implicado en el asesinato de Karla López.
El guarura se había quedado sin trabajo tras la derrota de Enrique Agüera en las elecciones del 7 de julio del 2013. Buscó trabajo como policía privado, como su papá. Ambos se dedicaban al servicio de seguridad desde siempre. Don Jorge dejó de trabajar por su vejez y comenzó a recibir dinero de su hijo.
El 27 de febrero detuvieron a Moisés Cordero Hernández. Su esposa María Juana, sus cuatro hijos y sus padres no volvieron a saber de él hasta que alguien les corrió el rumor, su hijo se encontraba arraigado en el Hotel Kyoto sospechoso de homicidio.
La familia que vive en Ecatepec, Estado de México tuvo que viajar a Puebla para saber qué era de él: la PGJ lo detuvo como uno de los asesinos materiales de Karla López Albert, se enteraron.
Según la PGJ, Moisés Cordero aceptó un trabajito extra. Manuel Forcelledo, a quien conoció en campaña, lo contrató para asesinar a Karla López Albert y le pagó 7 mil pesos por adelanto.
Sin embargo, para Don Jorge su hijo es inocente. Cuando viajaron a Puebla, los agentes ministeriales tuvieron misericordia de las lágrimas de la madre de Moisés, a quien dejaron pasar para hablar con su hijo en el Hotel Kyoto.
Moisés iba al día, admite su padre. “No hacía otra cosa que trabajar y ganar su dinerito, para su familia. En esas fechas que dicen que sucedió ese crimen estaba de servicio”. Su esposa María Juana Bautista, con mantenía una relación en unión libre sufría quincena con quincena.
La familia de Moisés viajará en breve desde Ecatepec para poder saber qué ocurre con él en el penal de San Pedro Cholula. Están preocupados porque no cuentan con la solvencia económica que requiere un juicio por el que a Moisés le podrían dictar hasta 70 años de prisión.
Rodrigo Solís Cano
El misógino
La apariencia burlona de Rodrigo Solís está en las imágenes que la PGJ de Puebla difundió ayer cuando se le declaró culpable por la muerte de Karla López Albert. El periodista Mario Alberto Mejía en su columna para el portal de noticias Sexenio detalla que “El Roko” tenía en común con Manuel Forcelledo un extremo odio contra las mujeres.
Rodrigo fue el encargado de dar muerte a Karla López Albert, ayudado de Manuel, ambos la golpearon hasta dejarla inconsciente y luego la asfixiaron con un lazo de rafia.
Él y Moisés cargaron el cadáver de Karla hasta el vehículo Dodge Attitude que pertenecía al padre de la víctima. La cajuela amplia del vehículo sirvió perfecto para trasladarlo hasta el Distrito Federal.
Según los reportes de Caminos y Puentes Federales exigidos por los abogados de la familia de López Albert, el vehículo conducido por “El Roko” cruzó después de las 11 de la noche la caseta México-Puebla.
La madrugada del domingo 2 de febrero arrojó el cadáver en un rincón perdido de Tláhuac. Intentó taparlo con las fundas de los asientos.
Rodrigo Solís Cano, participó en la campaña de Enrique Agüera como escolta de Armida Bastos, la esposa del ex rector de la BUAP. Trabajaba para una empresa privada de seguridad hasta que fue detenido el día 5 de marzo.
“El Roko” fue quien logró escabullirse por más tiempo a la PGJ. 34 días pasó a salto de mata y fue detenido con el vehículo que condujo Karla el día de su muerte. Ese mismo cuyas fundas sirvieron para cubrir el cadáver de la mujer de 34 años.
Leopoldo Camacho
Detenido por una tarjeta SIM
Leopoldo Camacho Vázquez fue el segundo detenido por el asesinato de Karla López Albert. Conocido de Manuel Forcelledo Nader, accedió a venderle una tarjeta SIM para que se comunicara exclusivamente con Karla López.
De acuerdo a su declaración ante la PGJ jamás sabría el destino de la línea que después utilizó Forcelledo para citar a Karla en el lugar donde encontraría su muerte.
Detenido y arraigado el 20 de febrero, Leopoldo Camacho Vázquez tiene 37 años, estudió en el Colegio Cultural en Puebla, es aficionado a los perros y su equipo de futbol favorito es el Puebla FC.
De acuerdo con la información de su perfil, Leopoldo Camacho se dedicaba a la crianza de especímenes de la raza Cane Corso, un tipo de perro muy parecido al Mastín Napolitano.
De oficio veterinario, Leopoldo Camacho luce como participante de foros especialistas y exposiciones, pueden apreciarse fotos los perros que cría y de su vida íntima no presume mucho. Apenas y cuenta con pocas imágenes en las que resaltan fiestas, reuniones y torneos de fútbol amateur.
La Procuraduría General de Justicia no abundó en su participación en el crimen. Lo consignó por el delito de feminicidio, al parecer, únicamente por la venta de la tarjeta SIM.
Trascendió que sus familiares comenzarán con su defensa legal, incluso su familia, relacionada con el Sindicato de Telefonistas, planea una manifestación para exigir su liberación.
