El penal de Tepeaca es el penal con mayor hacinamiento en el país, pues de acuerdo al estudio “La cárcel en México: ¿Para qué?”, realizado por la asociación México Evalúa, este Centro de Readaptación Social (CERESO) presenta un 578 por ciento de sobrepoblación.
Edna Jaime, directora de la organización, también reveló que la mayoría de las prisiones en el país se utilizan para castigar delitos mínimos, como el robo hormiga, situación por lo que las cárceles presentan un alto grado de hacinamiento. Además señaló que la manutención anual de un reo alcanza los 50 mil pesos.
En este sentido, el análisis de México Evalúa evidencia que el 54.3 por ciento de los presos en toda la República han sido sentenciados hasta con tres años de cárcel a causa de delitos menores y no violentos, de acuerdo a información publicada en Animal Político.
La asociación explica que en los 31 estados y el Distrito Federal se destinó un total de 8 mil 658 millones de pesos para sus centros penitenciarios y expone los casos de la cárcel de Tepeaca, Puebla, con 578% de hacinamiento; el Centro de Readaptación Social de Tlapa de Comonfort, Guerrero, con 463%; o la cárcel de Apan, Hidalgo, con 427% de sobrecupo.
Cabe recordar que recientemente la Secretaría de Seguridad Pública Estatal ha implementado una serie de medidas de seguridad, movilizaciones e inspecciones al interior de los centros de readaptación dependientes del estado y los municipios de Puebla.
Del centro penitenciario de Tepeaca recientemente fue evidenciada la liberación ilegal de un preso, en donde estuvieron coludidos los empleados del Juzgado Penal de dicha jurisdicción, situación por la que se investiga a al menos 41 funcionarios del Poder Judicial, incluido el juez José Luis Arenas Juárez. Dichas indagatorias ya derivaron en la detención del oficial mayor del juzgado, Alfredo Morán Macehuatl, así como de la orden de captura del secretario de Acuerdos, Huberto Roblero Godínez.
También el penal de Huejotzingo ha sido uno de los más conflictivos en el estado. Al menos una vez por semana en el último mes, se han registrado riñas y conatos de motín entre los reos. Incluso se descubrió la operación de una célula delictiva denominada “Los Chilangos” que mercadeaban con chips de celular y cobraban por protección al interior del penal.