La señora Liliana Hernández Mena y el DIF del estado de Puebla enfrentan una disputa legal por la custodia de los menores Luis y Dulce, quienes a petición del Ministerio Público fueron retirados de la custodia de su madre por violencia intrafamiliar.
Este día en rueda de prensa el dirigente estatal de Movimiento por la Esperanza, Jorge Méndez Espínola advirtió que Liliana Hernández presentó una denuncia en contra de las autoridades del DIF en Puebla, por “arrebatarle a sus hijos e impedirle verlos”, a pesar de que cuenta con un amparo.
CENTRAL investigó el caso con autoridades del DIF en Puebla, quienes explicaron que Liliana Hernández fue denunciada por sus propios vecinos por maltratar a sus hijos, por lo que el MP solicitó a esta dependencia retirar a los niños y resguardarlos en la Casa de la Niñez.
Hernández Mena, a través de Jorge Méndez, incluso denunció que el DIF pretende dar en adopción a sus hijos a “familias honorables”, sin embargo la dependencia estatal dijo que Luis fue entregado a su padre, Luis Cruztitla Mena; y Dulce a la mamá de su padre, Alejandro Fernández Rugerio, también por orden de las autoridades estatales.
Luego de que sus hijos fueron entregados a la familia de los padres, Liliana Hernández ganó un amparo ante la justicia federal para poder ver a los menores, pero como los niños ya no estaban en poder del DIF, la señora presentó una denuncia ante el Juez Primero de Distrito por desacatar la orden del juez.
La denuncia es en contra de Maciel Merino Aguirre, encargado de la averiguación previa 2048/2015 de la Procuraduría General de Justicia del estado; Claudio Vega Ramos, responsable de la representación legal de adopciones del DIF estatal; María de Ángeles López Rosales, parte del ministerio público del DIF, y María Fabiola Herrera Rosas, Procuradora del Menor.
En el documento, cuya copia está en poder de este periódico digital, se acusa que cuando la madre fue a reclamar al DIF por sus hijos, la directora de Asistencia Jurídica, María Elena Torres Machorro “me increpó con el rostro desencajado y a gritos, que por qué había promovido el Amparo si ya me habían dicho que ellos me llamarían cuando lo consideraran necesario y que eso había molestado a la señora Martha Erika Alonso, esposa del gobernador”.