La Procuraduría General de Justicia investiga el homicidio de Juan Ramírez Romero, ex policia judicial del estado hasta el 2003, y el de un guardia de seguridad privada, quien permanece en calidad de desconocido,ambos con signos de haber sido ejecutados.
El método para ejecutar a ambos, segun informaron a CENTRAL fuentes al interior de la PGJ, es muy similar, pues se utilizaron las mismas bolsas negras y cinta para envolverlos, por lo que no se descarta que haya conexión entre ambos homicidios.
El domingo 16 de marzo se reportó la desaparición del taxista Juan Ramírez Romero, quien fue encontrado el lunes en la colonia Rancho Xilotzingo. Ramírez Romero once años atrás fungió como agente de la Policía Judicial del estado de Puebla hasta el año 2003, cuando aún gobernaba Melquiades Morales Flores y el titular de la Procuraduría General de Justicia era Héctor Maldonado Villagomez.
El ex judicial laboraba como taxista de la central X-Cero. El vehículo que conducía fue encontrado el domingo abandonado en los alrededores de la discoteca Portos de la Recta a Cholula. Desde el sábado su familia reportó la desaparición pues nunca regresó de trabajar.
De acuerdo al levantamiento de cadáver, el ex judicial murió por broncoaspiración. Fue víctima de una golpiza que le provocó heridas de tal magnitud que se ahogó con su propia sangre. Para envolver su cadáver con bolsas negras fue utilizada cinta adhesiva. Las manos se le sujetaron a la altura de la cadera y los pies desde los tobillos.
El segundo homicidio posee caracteristicas similares al hallazgo en Xilotzingo, debido a que los probables responsables utilizaron bolsas y cinta iguales.
Este cadaver fue abandonado en Santa María Coronango y corresponde presumiblemente al de un guardia de seguridad privada.
De acuerdo a los agentes del ministerio público que participaron en las diligencias podría tratarse de un empleado de un centro nocturno del Bulevar Forjadores, pero el cuerpo aún no ha sido identificado.
Del ex judicial se sabe que fungió como agente con placa 377 hasta que en 2003 se dio su baja de la Procuraduría General de Justicia. Al respecto, al interior de la PGJ no descartan que ambos sujetos tuvieran conexiones con grupos de narcomenudeo.