Friday, 24 de July de 2026
Sábado, 15 Febrero 2014 16:03

Con "¡Ni una Karla más!" familiares y ciudadanos se manifestaron en la PGJ; Laura Bozzo brilló por su ausencia

Sin la conductora de televisión  -quien había prometido venir a la marcha- no se hizo presente mientras los familiares de Karla López Albert exigieron que el crimen no quedé impune. Más madres acudieron a buscar a la llamada "abogada del pueblo".
Por : Edmundo Velázquez / @mundovelazquez
Sin la asistencia de la conductora de Televisa, Laura Bozzo, familiares y amigos de Karla López Albert marcharon este sábado del zócalo de la ciudad de Puebla hacia la sede central de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) para exigir que no quedé impune el homicidio de la joven encontrada el 2 de febrero en la delegación Tláhuac del Distrito Federal y donde el principal sospechos de su muerte es Manuel Forcelledo Nader.
 
Al menos cien personas se dieron cita a un costado de la fuente de San Miguel en el primer cuadro de la ciudad y aunque la conductora de televisión prometió vía Twitter que se daría cita en Puebla, se ausentó y únicamente envió cámaras y micrófonos para continuar el seguimiento de su caso. A quién sí pudo verse fue a José Ventura Rodríguez Verdín, director de Investigaciones Políticas y enlace del CISEN con la Federación. 
 
La marcha salió poco después de la una de la tarde encabezada por Esperanza López Albert quien iba ataviada con una playera blanca con fotografías de su hija. En la manos cargaba, con ayuda de otra persona, una gran manta roja con la imagen que se usó en redes sociales para buscar a Karla. 
 
De cerca le seguía el padre de la joven asesinada, Carlos López Guzmán, quién gritaba "¡Justicia para Karla! ¡Justicia para el bebé! ¡Ni una Karla más!". En todo el trayecto el padre de Karla, estomatólogo y catedrático de la BUAP, no paró de gritar. 
 
La manifestación pasó por el Palacio Municipal, vacío por la toma de protesta del alcalde Tony Gali Fayad, rodeó el zócalo a un costado de Catedral y tomó dirección a la procuraduría por la calle 2 Sur, la cual fue cerrada por agentes de Vialidad Municipal. 
 
En las primeras casonas del Centro Histórico algunas madres de familia acudieron al llamado. Desde los balcones aplaudieron a la manifestación o se unieron desde sus locales comerciales. En una taquería, una mujer vestida de negro se acercó a Esperanza Albert y le brindó su apoyo. En respuesta le entregó una de las hojas volantes que repartía con la información del caso y la exigencia a las autoridades.
 
A la altura de la 25 Oriente y la 2 Sur cerraron por primera vez la circulación. Algunos automovilistas respondieron con pitazos a favor y la mayoría con mentadas de madre. 
 
"¡Podría haber sido tu hija!", respondía a gritos uno de los manifestantes a los automovilistas. "¡No al influyentismo! ¡Que pague el asesino!". En la 31 Poniente volvieron a cerrar la vialidad. Y también al llegar a la rotonda frente al edificio central de la PGJ, ese que inauguraron en enero Rafael Moreno Valle y Jesús Murillo Karam, Procurador General de la República y que costó 146 millones de pesos más de lo que se había anunciado.
 
En la manifestación otras madres con hijas perdidas acompañaron a Esperanza López. Algunas reclamaron con pancartas a Laura Bozzo y le pidieron su intervención, "Laura, mi hija necesita tu ayuda", decia una pancarta. Comentarios que no podrán ser leídos por la llamada "abogada del pueblo". 
 
A las puertas de la PGJ  la abogada Marisol Montes Baro, representante legal de los López Albert se lazó contra la reja de la procuraduría que permanecia cerrada. "¡Que nos abran! ¡Que nos abran!", gritaba la litigante. 
 
Los familiares entraron par hacer un último reclamo, la exigencia de no a las influencias de la familia Forcelledo y el reproche al procurador Víctor Carrancá, que ha visto su suerte con el caso. 
 
Por espacio de una hora más estuvieron afuera de la PGJ,  más madres desconsoladas llegaron a buscar a Laura Bozzo: "Me enteré de la manifestación y vine a verla", dice Virginia Rodríguez. Le pregunté a la que viene de su equipo y me dijo que no va a venir, que más tarde me toma mis datos, pero quién sabe si le interese", dice la señora. A Virginia le mataron a su hija Belén Robledo Rodríguez. El caso ocurrió en 2013 y no levantó tanto revuelo, como ocurrió con Karla López. 
 
Mis nietos fueron testigos de cómo su padre mató a su madre. Le pasó el carro dos veces encima. Liberaron la orden de aprehensión número 462. Pero no se sabe nada, yo me he hecho cargo de mis nietos. Van al psicólogo porque vieron cómo murió su mamá, tienen 5 y 7 años. Venía a ver a Laura, pero ahora no sé si la PGJ me vaya a atender. Para todo piden dinero", denuncio doña Virginia. 
 
Pero Laura no está, Laura no vino. Y el caso quién sabe si vuelva a aparecer en su programa. Laura no solamente dejó plantada a Esperanza Albert, dejó plantadas a esas madres, que gracias al efecto mágico de la televisión, confían ciegamente en ella.