Aunque juró y perjuró que Antorcha Campesina está dispuesta a “repartir chingadazos” contra quienes violenten la constitución y ejerzan una mala distribución de la riqueza para desfavorecer a los más necesitados del país, el dirigente del controvertido movimiento popular, Aquiles Córdova Morán, guardó un silencio absoluto sobre las violaciones a los derechos humanos que comete el gobernador Rafael Moreno Valle.
Ante la presencia en primera fila de la mayoría de los principales miembros del morenovallismo como la primera dama poblana, Martha Érika Alonso de Moreno Valle; el brazo derecho del mandatario, Luis Maldonado Venegas; el titular de la SEP, Jorge Cruz Bermúdez e incluso el secretario de Salud, Roberto Rivero Trewartha, el enérgico líder no se atrevió a soltar ni un sólo reclamo contra las injurias cometidas por Rafael Moreno Valle contra habitantes de San Bernardino Chalchihuapan en múltiples ocasiones.
Incluso, lo ocurrido en Tlatlaya fue recordado por el veterano dirigente, pero ni siquiera los 40 activistas y opositores a las obras y proyectos de estado que han sido detenidos injustamente tuvieron lugar en un discurso que fue aplaudido por unos bien atendidos funcionarios morenovallistas.
Los más de 40 mil agremiados presentes a lo largo y ancho del estadio Cuauhtémoc, los que estuvieron escuchando el mensaje en el estadio Hermanos Serdán más los antorchistas que no tuvieron más opción que presenciar la festividad desde las inmediaciones de los complejos deportivos atestiguaron un débil exhorto al gobierno poblano para combatir la pobreza extrema que azota la entidad, sin embargo olvidó señalar que las obras faraónicas en las que Moreno Valle ha despilfarrado los recursos públicos podrían utilizarse para sacar a Puebla del tercer lugar en pobreza de acuerdo a las cifras del CONEVAL.
Por otro lado, celosos de un estadio atiborrado, como ellos nunca lo han logrado ni en sus mejores eventos de campaña, los dos extremos de la política en Puebla escucharon al líder de Antorcha, Aquiles Córdova gritar: “Estamos preparados para repartir chingadazos”.
Ni los tiempos de crisis política para la administración estatal o incluso los momentos para festejar como las celebraciones patrias lograron reunir en un mismo escenario, en la misma mesa, a las dos caras de la política en Puebla. Morenovallistas y priistas estuvieron hombro con hombro, intercambiaron saludos, compitieron el pan y sincronizaron sus aplausos durante el festejo del 40 Aniversario de Antorcha Campesina.
La celebración de una de las organizaciones más criticadas del país fue escenario perfecto para encarar a la esposa del gobernador con la recién electa dirigente del PRI en Puebla, Ana Isabel Allende; a Luis Maldonado con el coordinador de los diputados priistas Víctor Giorgana y, al secretario de Educación, Jorge Benito Cruz Bermúdez con la última ocupante priista del Ayuntamiento capitalino, Blanca Alcalá Ruiz.
La senadora Lucero Saldaña Pérez así como los diputados federales Javier López Zavala, Jesús Morales Flores, Lisandro Campos Córdova, Soraya Córdova Morán, Carlos Sánchez Romero también se dieron cita para festejar 40 años de “lucha campesina”.
En la misma zona de neutralidad también se ubicaron los festejados antorchistas con sus respectivos invitados especiales, los cuales, a excepción del presidente Aquiles Córdova Morán, no lograron brillar con la prensa como lo hicieron los políticos locales.
Desde las 4 de la madrugada, camiones y camiones llenos de Antorchistas llegaron al estadio, con todo y frío característico de las 7 de la mañana iniciaron los interminables discursos. Pero los gritos y las remembranzas históricas de Aquiles Córdova —quien repaso en sus discursos desde la Guerra Mundial hasta el sistema económico estadounidense— lograron calentar el ambiente de fiesta.
Los más de 60 mil antorchistas sentados en las butacas de la casa del Puebla de la Franja junto con los que prefirieron tomar asiento en el estadio beisbolero de los Pericos más los miles que no lograron ingresar a los inmuebles deportivos ya se preparaban para ondear sus banderas y prender el corazón.
Papitas, chicharrines, sándwiches, cemitas, los venderos no faltaron y tampoco los servicios VIP para los invitados de lujo: café, pan dulce y amables sonrisas de las encargadas de atender a los políticos poblanos quienes, a pesar de estar tan cerca, se sentían tan lejos. Ni las miradas se atrevían a cruzar si no fuera necesario.
Justo a la mitad del evento, cuando el sol comenzaba a iluminar el estadio, la orquesta del movimiento popular ofreció una enorme interpretación de la 9na Sinfonía de Beethoven. Los presentes ni se inmutaron y fue el momento en el que el líder máximo, Aquiles Córdova decidió tomar el escenario y dar su discurso.
Dentro de sus cortas palabras, que se alargaron por más de una hora, Córdova Morán negó todas las calumnias que se le imputan a su movimiento, rechazó ser el brazo violento del PRI, acusó a los estadounidenses de los problemas económicos, no sólo mundiales sino locales, e incluso se dio el lujo de jurar que el problema radica en el sistema económico y no los políticos o gobiernos.
La lucha de antorcha no es contra un gobierno ni un político, es contra el sistema económico de Estados Unidos”.
Finalmente, advirtió que de no tener justicia y una mejora en las condiciones de miles y miles de pobres, Antorcha se organizaría únicamente para soltar chingadazos, para proteger al pueblo de las injusticias de los que no hacen valer la ley.
Tras la hora de palabras que no lograron prender en su totalidad a los más de 60 mil antorchistas de Puebla y estados anexos, se presentaron los típicos bailes tradicionales de Puebla con trajes multicolores y jóvenes con ganas de brillar.
Los cuarenta años de vida de Antorcha Campesina no pudo cerrar de otra manera: Entonando el himno del movimiento… con un estadio que comenzó a notarse vació desde el discurso del líder nacional antorchista.