Cuando se trata de trajes y color, las líneas están bien definidas. Por un lado, está la “santísima trinidad” de opciones para hombres: negro, azul marino y gris. Por el otro, los comodines que siempre se muestran en las pasarelas y en las alfombras rojas – un arcoíris variado que representa un pecado (si no moral) tonal de sastrería. Cada vez más, los diseñadores proponen un imperceptible cabio en tonos y sombras, haciendo que los hombres salgan ligeramente de su zona de confort. “No estamos hablando de ser estrafalarios -dice Richard James, sastre de Savile Row- solo poner un poco más de color de lo que esperas”.
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Actualmente, los diseños más comunes tanto de las pasarelas como de los anaqueles mantienen los cortes clásicos; por ejemplo la interpretación de las piezas en azules saturados de Club Monaco o el uso del algodón y la lana en azules intensos de Berluti. Y porque estos colores no están lejos del ya mencionado trío “sagrado” , la camisa, la corbata y los zapatos no desentonan. “Un traje gris claro o brillante muestra confianza y una voluntad para tomar riesgos”, explica el diseñador Todd Snyder. Para el director artístico de Berluti, Alessandro Sartori, el príncipe Pierre Casiraghi de Mónaco con un blazer azul profundo brillante y unos pantalones informales es la representación de esta idea: como un noble moderno inteligentemente vestido o como un oficinista. “Los hombres están mucho menos preocupados de ser un poco diferentes, comparado con hace dos años”, dice Sartori. “Es un camino de lo clásico al verdadero estilo”.
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Aunque los accesorios son una buena forma de agregar color a tu atuendo, tampoco hay que exagerar. Mantén el equilibrio usando lentes, cinturón y zapatos en tonos neutros, pero arriesgándote en todo lo demás: corbata, maletín, mancuernillas e incluso en tus calcetines.
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