Hasta el año pasado nadie conocía a Tamy Glauser. Esta joven de 28 años se ha abierto camino en el mundo de la moda gracias a una particularidad: su look andrógino, con el cuerpo delgado, la cabeza rapada y rasgos que bien podrían ser masculinos o femeninos.
¿Será hombre o mujer? Al ver a Tamy Glauser por primera vez muchos se hacen esta pregunta. Con 1,80 metros de altura y una figura alargada, Glauser bien puede pasar por varón si uno no repara en sus senos o su voz suave. Su imagen recuerda a la de Erika Linder, una de las modelos "tomboy" más populares de las pasarelas.
No es raro, relata la suiza, que la traten como "monsieur" en las calles o los cafés de la capital francesa, donde reside. Muchas veces, incluso, cuando usa los baños públicos algunas mujeres le explican que se encuentra en el baño equivocado. Sin embargo, en el mundo de la moda esta ambigüedad puede presentar ventajas.
Glauser puede trabajar como modelo para hombres y mujeres. Y ya lo ha hecho al desfilar en París para diseñadores tan famosos como Jean-Paul Gaultier o Givenchy.
"Siempre fue mi idea. No salgo mucho de compras, pero cuando lo hago siempre voy a la sección de ropa masculina. Me gusta la vestimenta que puedo conseguir ahí. Además sé que niguna otra chica va a vestir la misma ropa", le explica Glauser a BBC Mundo, con cierto humor.
Para muchas colegas modelar en medio de hombres podría ser un desafío, pero la joven suiza no lo ve como un obstáculo. Al contrario: se siente cómoda al vestir ropa masculina y rodearse por chicos. "Al final del día me siento como una de ellos", comenta.
"Tiene un estilo muy especial que puede desentonar en el mundo de la moda, y que hay que poder asumir. Es como una marca que no conviene a todos", comenta Steeven Kanoo, director de la división de mujeres de la agencia Ford Models Europe, basada en París.
La imagen de Glauser es el resultado de un camino de vida y de sus diferentes experiencias. Cuando era más joven y vivía en Suiza la modelo tenía el cabello largo. Su aspecto fue cambiando cuando vivía en Nueva York. Hace cinco años, durante unas vacaciones en Hawai, decidió raparse la cabeza y nunca más volvió a dejar crecer su cabello.
Hace un año Glauser no imaginaba las sorpresas que le esperaban. En ese entonces vivía en Alemania, donde estudiaba.Su vida cambió cuando la agencia de su madre, que también fue modelo, mandó sus fotografías a la agencia Ford de París.
"Cuando recibimos las fotos pensé que esa chica tenía algo", dice Steeven Kanoo. "Lo que quería saber era si también tenía la elegancia que se busca en los modelos femeninos. Y sí, tiene un cuerpo muy bonito".
A pesar de su estilo masculino, Glauser sigue siendo mujer. Afirma que lo que más le gusta de su cuerpo son sus labios y sus senos. En cambio, dice que no le agradan sus hombros de exnadadora, un poco más anchos que los de las otras chicas, uno de los atributos que le permiten modelar para hombres.