La semana pasada se revivió el tema de las grandes empresas del mundo de la moda que crecen sus ganancias por invertir poco dinero en el pago de la producción de las prendas, esto debido a un incendio en Bangladesh, donde las fábricas no siempre brindan a sus empleados las condiciones idóneas.
Aunque no hubo acusación directa a alguna marca, se abrió la herida respecto a la manufactura de bajo costo y la explotación de los trabajadores, oportunidad que la firma estadounidense American Apparel aprovechó para subrayar que sus fábricas están ubicadas en Los Ángeles, California, con una estructura responsable para cuidar a su personal.
Por si fuera poco, la firma que durante los últimos meses ha visto prohibida dos veces su publicidad en Reino Unido, por alto contenido sexual, tomó el tema para lanzar a través de Twitter la imagen de Maks, una modelo de 22 años que posa con el torso desnudo, apenas cubierto por la leyenda Made in Bangladesh.
De inmediato surgieron las voces que tacharon de "aprovechada" a la marca, por tomar el pretexto de la controversia para vender, a lo que esta joven respondió al diario Daily Mail que se sintió cómoda con la sesión de fotos y la campaña.
Correcto o no, la firma dijo que su interés era mostrar que por ellos sí hay respeto hacia los habitantes de Bangladesh, país considerado el segundo exportador más importante de ropa, después de China, y que se ha visto envuelto en múltiples accidentes acontecidos dentro de las maquiladoras.