Un par de destellos de calidad fueron más que la voluntad mexicana. Neymar no necesitó aparecer más de dos veces para sentenciar la batalla y fulminar las esperanzas del Tri
El himno brasileño sonó y causó eco en Castelao
Las ganas de la ‘Canarinha’ ahogaron a un combinado mexicano atrapado en el ambiente y contrariado ante la situación. Marcelo y Neymar no tardaron en probar a Corona, mientras Oscar metió un gol que fue invalidado por fuera de lugar. Los avisos estaban hechos y la mesa puesta para que llegará el gran ídolo, Neymar, para dar con las redes tras un misil con la pierna izquierda imposible de atajar para Chuy.

Menos de 10 minutos y Brasil se comió a México de un bocado. Sacudida necesaria para un equipo que se atragantó de inicio para despertar después del tanto encajado. A partir del gol de la ‘Canarinha’, el Tri sacó la garra, la fuerza para pelear y mirar de frente a su adversario sin bajar la guardia. Se apoderó del balón y comenzó a construir.
Giovani, como suele hacerlo en este tipo de encuentros, tomó la estafeta, pidió el balón a gritos e inició los ataques del combinado mexicano; cambios de velocidad, pases filtrados, centros constantes y, sobre todo, carácter para encarar al rival. Gio no se achicó y buscó de inmediato algún aliado para dar con la meta de Julio César. No lo encontró en toda la primera etapa.
Las ganas del Tri estaban puestas, también la fuerza, la motivación, la voluntad, cada ingrediente necesario para ganar con un pequeño detalle: una pizca de talento que sirviera para romper las líneas brasileñas y empatara el encuentro que ya estaba inclinado en cuanto a posesión de balón para los verdes. En ese momento Castelao bajó su euforia y comenzó a dudar.
Los primeros 45 minutos se escurrieron y Brasil vivió y se alimentó del comienzo de su partido para llevarse la ventaja parcial. En cuanto se inició el complemento, los guiones de ambos equipos no cambiaron en absoluto, el Tri, por necesidad, buscó de inmediato el marco de Julio César, pero de nueva cuenta mostró esa falta de imaginación necesaria para vencer a sus adversarios. David Luiz y Thiago Silva resolvían todos los problemas necesarios y el arquero no tenía que meter siquiera las manos.
Chepo probó con Herrera, Barrera y Jiménez y ganó un poco más de imaginación para desbordar y generar, pero nuevamente los zagueros sudamericanos fueron lo suficientemente fuertes para contener cada embate mexicano
La insistencia no dejó nada para México y sí un gol sobre el final para Brasil con lo que sentenció el encuentro, gracias a Jo, asistido por Neymar. El Tri quiso mejorar y lo logró, pero aún así no le alcanzó para recuperar el terreno perdido.