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El problema no es que el PRI poblano pierda las elecciones federales del 2015, como va a ocurrir. El problema es que si siguen los liderazgos charros como el de Isabel Allende y José Chedraui, el PRI perderá la minigubernatura en el 2016.
No hay que hacerse bolas. En esta contienda, realmente no está jugando ni Angélica Ramírez ni Genoveva Huerta, ni Xabier Albizuri ni Ángel Trawitz, el que está jugando es Rafael Moreno Valle. Los cuatro aspirantes son unos tristes títeres: no piensan, no dicen, sólo hacen lo que les manda su jefe.
Y el año entrante será muy parecido. Quien jugará la elección como si fuese suya será Rafael Moreno Valle. Independientemente del candidato que mande a competir.
En ambos casos será un referéndum de los cuatro años que lleva gobernando.
El PRI por su parte en este año seguirá en el limbo. Sin discursos ni estrategias. Sin una misión ni una visión, mucho menos objetivos. Los priistas seguirán saliéndose de sus filas para engrosar las del PAN y PRD principalmente.
Cuando todo mundo pensaba que ya no había nada peor que Pablo Fernández del Campo, llegó Ana Isabel Allende a la dirigencia estatal y Pepe Chedraui al comité municipal. El papel de ambos es crítico y criticable. No son oposición. Al contrario, sólo sirven para jugar a legitimar las decisiones del gobernador panista.
En el Congreso del estado la línea es la misma, el PRI solapó y se sumó a la tan polémica “Ley Bala”, aprobó los incrementos de más de cien por ciento a las tarifas del agua. Ha hecho lo que el gobernador ha querido. Ha bailado al son que ha tocado en Casa Puebla.
No pueden acusar de traidores a los priistas que se fueron a engrosar las filas del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, pues aunque en el fondo es una jugada perversa, en la realidad muchos militantes huyeron porque no les quedaba de otra.
Ante el mismo juego de imposiciones y con la chequera puesta en el lado del adversario, pues los militantes desilusionados tendrían que aceptar a ser los judas de la temporada.
La pregunta es si es que en las elecciones estatales del 2016 ¿habrá un voto oculto, como siempre ocurre en Puebla?
Y es que ante los fracasos como el tema de los vereficentros, los tarifazos de agua, la ley bala, los gastos enormes en vialidades y descuido de otras tantas, los errores del metrobús de la línea 1 y 2; una rueda de la fortuna carísima que sólo sirve para alegrar el instagram del poblano clase mediero, las fotomultas, el hecho de que un buen de ciudadanos prefirieron emplacar en Tlaxcala, Estado de México y Distrito Federal, así como la ciclopista más cara del país, la pregunta es ¿habrá un voto oculto?
No hay que pasar por alto que el público poblano es de lo más golondrino en los momentos electorales. En esta ciudad ya ganó Andrés Manuel López Obrador unas elecciones. No el PAN y no Peña Nieto.
Le han dado la espalda al PRI en los tiempos que compraban votos. Le han cerrado las puertas al PAN.
En el 2015, pero sobre todo en el 2016 será un referéndum para el gobernador poblano. No sabemos si el 2018 pues esas elecciones serán distintas, ahí la apuesta es por todo. Y ya para ese entonces Moreno Valle estará en otro ring, quizá en la candidatura a la Presidencia, pero esa ya será otra historia, como diría la Mamá Goya.