Thursday, 04 de June de 2026

Crónicas marxianas

Martes, 11 Marzo 2014 23:30
Zeus Munive

Lalo Rivera, del olvido al no me acuerdo

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El viraje que dio Eduardo Rivera Pérez al firmar por Gustavo Madero para que se reelija en el CEN panista fue un boomerang.

Escupió al cielo.

Decía un viejo amigo: entre más me agacho más me lo ven.

Así ocurrió con el ex alcalde Rivera.

Le propinó una patada en la espinilla a la oposición panista a Rafael Moreno Valle, le dio la espalda a Fernando Manzanilla Prieto, uno de los principales coordinadores de la fórmula Ernesto Cordero-Juan Manuel Oliva.

A los panistas que usó para confrontar al gobernador los dejó con la cara larga, los hombros caídos y esa sensación de hacia dónde se mueve.

Pero hay que entender algo: no fue un acto de convicción. Fue un acto de conveniencia.

En el momento que su jefa política Josefina Vázquez Mota —tan timorata como resultó ser desde su campaña presidencial— decidió abrirse de la contienda interna sin sumarse a ningún proyecto, Lalo Rivera entendió que tenía que cubrirse.

Si su meta es ser diputado federal por la vía plurinominal tenía que negociar.

Valoró números.

Vio encuestas.

Midió estructuras.

Prefirió darle la espalda a los grupos que encabeza.

Todo eso bien vale una diputación.

Es la supervivencia, su supervivencia.

No es la primera vez que Rivera le da la espalda a sus seguidores. Vamos, no es la primera vez que el grupo al que supuestamente representa y al que llaman Yunque le da la espalda a sus seguidores.

Pregúntenle a cuántos panistas han dejado colgados con promesas incumplidas o con falsas esperanzas.

Lalo Rivera también cuenta con algunos cadáveres en su clóset, obvio, como todo político, pero sumarse a Madero le sumó más esqueletos, pues todavía la semana pasada había panistas ingenuos que aseguraban que había un gran malestar con Madero y que en Puebla le darían la vuelta a la estructura.

La verdad es que se ve difícil que pierda Gustavo Madero. Tiene una estructura aceitada por gobernadores panistas.

Además tiene el visto bueno de la Presidencia de la República.

Además, la suma de Lalo Rivera confundió a sus feligreses, por lo que dividirá el voto opositor y eso le dará más fuerza al PAN de Rafael Moreno Valle.

Eduardo Rivera clavó la estaca.

La pregunta es ¿Servirá para que no sea perseguido? ¿Logrará así su diputación anhelada? ¿Llegará como candidato a gobernador en el 2018 como él prevé?