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Había una vez un títere que no pensaba, sólo tenía una sonrisa pintada, usaba lentes y solo hacía lo que le ordenaban.
Se tomaba muchas selfies para el instagram, para el Facebook, para el twitter. Siempre con una sonrisa pintada y con unos hilos casi imperceptibles para el ojo humano, pero hilos al fin que movían sus brazos, piernas y su boquita.
Aunque parece que hablaba, la verdad es que no. No era su voz. Era sólo un títere. Aunque parece que se mueve por su propia cuenta, no, sólo un muñequito que le hacía lo que quisieran.
¿Pensaba? Já, no por supuesto que no. Los títeres carecen de cerebro, de neuronas, aunque su cabeza es sólida en sí no tienen nada. Es maciza, pero no tienen células, ni nervios, ni arterias, no tienen nada.
Este tipo de muñecos son parte de un teatro montado y todo es dramatización, es decir, por muy apegado que esté a la realidad, la verdad es que no, estos juguetes sólo se mueven por hilos muy delgados.
Sus movimientos son a veces toscos o muy bruscos.
Pero como les decía todo es un teatro y él era un títere.
Este muñeco ya dio su respaldo al candidato de su partido a nivel nacional. Y sí, por supuesto que se tomó –mejor dicho le tomaron- un montón de fotos y ya en las redes sociales ya aparece con su boquita pintada de lado a lado diciendo que él sí apoya.
Y su titiritero, es decir, quien maneja sus hilos ya dijo que respalda a Ricardo Anaya. Claro todos pensamos que el títere lo dijo solito, pero no, él no puede hacerlo solo, necesita a su manejador.
Es por eso que escogieron a un títere que sea el nuevo dirigente estatal del PAN, para que no respingue, para que cuando se tenga que quedar quieto lo haga, cuando tenga que posar lo haga, cuando hable no sea él quien hable sino quien lo dirige y lo impulse.
Necesitan a alguien que no piense. Obvio cuando se trataba de elegir al sucesor de Rafael Micalco entendieron que es mejor alguien con la cabeza vacía a otro más que se salga del redil.
Había una vez un títere y este lo usaban para espiar a los demás miembros de su partido. Como buen pelele solo hacía lo que le ordenaban. Una marioneta de hilos no puede moverse si su saltimbanqui no decide por él.
Había una vez un títere que se quedaba solo y lo guardaban en la maleta, pues la idea de tenerlo es que una vez que deje de ser útil lo aventarán en algún lugar y este no chistará ni se molestará ni hará nada. Es sólo un objeto que será casi decorativo.
Difícil situación cuando los militantes de su partido quieran hablar con él y descubran que solo es parte de un teatro y que ese personaje no piensa ni actúa por sí mismo. Se toparán con pared, mientras su manipulador estará en la Cámara de diputados, seguramente.
Más aún cuando lo lleven a un debate o tenga que defender por sí solo a sus gobernantes. Quizá le dejen una cinta grabada y sólo apretando la tecla correcta se oirán sonidos y quizá alguna música de fondo.
¿Alguien alguna vez ha respetado a un títere?
Había una vez un títere y ese títere dirigirá a un partido. Y hará lo que le obliguen a hacer, sólo jalándole los hilos, solo arrastrándolo por todo el teatro. Ahí en un escenario puesto para que este muñeco solo se mueva sin saber a ciencia cierta qué es lo que pasa a su alrededor.
Había una vez un títere y había una vez un teatro y la primera escena era ese muñeco hincado, haciendo una reverencia esperando a que le den indicaciones.