Sunday, 07 de June de 2026

Dios en el Poder

Jueves, 30 Enero 2014 01:51
Selene Rios Andraca

De periodistas a censores

Por :
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En la naturaleza ocurren metamorfosis extraordinarias, fascinantes, casi mágicas: la mal entendida oruga que repunta en suprema mariposa; el mínimo renacuajo que florece en rana saltarina; la imperceptible ninfa que trasmuta en libélula vaga de una vaga ilusión —Rubén Darío, dixit—; diminutas larvas que nos regalan chinches, saltamontes, cucarachas y por qué no, periodistas que un día despiertan convertidos en censores.

Mutación barbárica: de periodistas a censores.

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Un buen día, a Don Fernando Alberto Crisanto se le hizo fácil.

Optó la salida cómoda: bloquear a la prensa incómoda. A esa prensa que Don Fer no logra entender, a esa prensa que Don Fer considera peligrosa, anti institucional, estridente, a esa prensa a la que Don Fer nunca ha pertenecido. 

Para evitar los arranques violentos de Rafael Moreno Valle por la crítica en la prensa poblana y nacional, el vocero del gobierno de Puebla optó por el camino fácil: no hacer su chamba.

Hacer mal su chamba de funcionario, pues. 

Sigo sin entender qué pasó por la cabeza del vocero cuando se le ocurrió la anquilosada idea de boicotear a la prensa no-morenovallista.

Quizá fue en una reunión de esas de “evaluación” enfocada en encontrar una solución para evitar las notas negativas.
  
Desconozco si hubo una lluvia de ideas en la Dirección de Comunicación del Gobierno del Estado en la que Crisanto, Claudia Lemuz y esbirros llegaran a la conclusión de que ocultar la agenda pública era la única alternativa para evitar el desprestigio mediático de la administración.

Wow.

Vaya que le pensaron (Estoy segura que de chiquitos tomaron emulsión de Scott. Ya saben para pensar mejor)

Según los cálculos de Crisanto si la prensa incómoda deja de ir a las giras o a los eventos del gobernador, las críticas van a desaparecer de la faz mediática. 

Claro, en su lógica, Moreno Valle es criticado y cuestionado por la opinión pública porque a las giras y a los eventos públicos acude la pinche prensa estridente. 

(Ay wey. Qué reflexión tan profunda).

Ergo, si la prensa jodona (y jodida) no va a los eventos públicos, pues así nadie va a criticar a Moreno Valle ni a su gobierno y por sí fuera poco, la prensa no morenovallista se verá obligada a publicar nada más los boletines oficiales que emita la Dirección de Comunicación Social.

Dos pájaros de un tiro: se elimina la crítica y se uniforma la prensa.  

Solo que don Fer no calculó que se enfrenta con reporteros de a deveras y por eso, los de Cambio, Central, Proceso, Intolerancia y demás llegan a los eventos a hacer su trabajo.

Aunque usted no haga el suyo de funcionario: llamar por teléfono o enviar un Mail.

¿O qué es mucha tecnología para usted?

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El problema fundamental de la estrategia del gobierno de Rafael Moreno Valle es la violación flagrante al derecho a la información consagrado en la Carta Magna en su artículo sexto.

La agenda pública del gobernador no es un bien que deba atesorar Crisanto y compartir exclusivamente con los medios de comunicación que manejan la información de manera favorable para la administración estatal.

El segundo párrafo del artículo sexto constitucional establece —lea con cuidado don Fer—:“Toda persona tiene derecho al libre acceso a información plural y oportuna, así como a buscar, recibir y difundir información e ideas de toda índole por cualquier medio de expresión”.  

Al boicotear a CENTRAL, el funcionario del gobierno del Estado atenta contra el derecho de este medio—y del resto de los medios bloqueados, entre ellos el semanario Proceso— de difundir la agenda p-ú-b-l-i-c-a de las actividades del gobernador y sus subordinados.

Crisanto infringe también contra la audiencia de CENTRAL que tiene derecho a informarse en este medio sobre la agenda p-ú-b-l-i-c-a del mandatario y sus subordinados.

En resumen: transgrede nuestro derecho a informar y el derecho de nuestra audiencia a informarse.  

De un sólo golpe, el gobierno del estado de Puebla violenta el derecho a la información y la expresión.

Y eso en este país es un delito.  

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Lo peor es que el principal censor en Puebla Hoy era periodista.

En su paso por Cambio, Milenio, Si FM y otros medios locales más, Crisanto fue formador de periodistas como Mario Alberto Mejía, Zeus Munive, Rodolfo Ruiz, Alejandro Mondragón y muchos más.

Maestro de maestros.

Así le respeté yo por mucho tiempo.

A pesar de que la referencia más fuerte que tengo en mente de Crisanto en su papel de director de Milenio es que en los días en que detuvieron a Lydia Cacho en diciembre de 2005, el medio que él dirigía llevó en portada la nota: Crisis de pollo en Puebla o Crisis de pollo en vísperas de navidad. No recuerdo bien.

A pesar de que en Milenio nunca se documentó un solo caso de corrupción de Mario Marín (y miren que había hasta para regalar). 

Vaya en su columna tampoco se atrevió a criticar a Mario Marín ni con el roce de un comentario.

Así como tampoco osó en cuestionar a Moreno Valle. 

Pero bueno, así entiende el periodismo don Fer (ya con minúsculas) como el oficio de un soldado institucional, como un asesor del poder, como un amigo y confidente de los hombres del poder.

Por eso hoy nos ataca. Porque como periodista y como funcionario sólo sabe obedecer.

Hoy con su traje de empleado atenta contra el periodismo, la libertad de expresión y el derecho a la información.
 
Qué papelón el de don Fer.

Ni periodista ni funcionario.

Sólo un censor más.

Y no, no hay maullido en esta columna.

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Por cierto CENTRAL rompe su propio récord y el viernes pasado alcanzamos las 91 mil visitas

Medición CENTRAL by Periódico Central