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El antídoto para un sindicato charro es otro sindicato charro.
Es decir, un clavo saca otro clavo.
Es un hecho: Israel Pacheco ha sido el claro ejemplo de la corrupción, del abuso, del chantaje, la extorsión y las amenazas, no sólo a sus trabajadores sino a las autoridades municipales.
Creció con Mario Marín Torres pues este le mandó a arreglar su edificio ahí en la colonia Azcárate.
Marín lo usó como parte de la política del corporativismo.
Después, a Luis Paredes Israel Pacheco lo provocó. Recuerdan aquellas escenas cuando Pacheco aventó a un grupo de ancianos (mal llamados de la tercera edad) mientras que la policía municipal intentaba desalojar a su dirigente de la Secretaría de Gobernación porque tenía tomadas las oficinas.
Aquella frase de “tienen la piel muy delgadita” de Luis Paredes surgió de aquel incidente en el que Pacheco su ocultó tras los venerables para no ser golpeado.
Posteriormente, Enrique Doger lo protegió y lo impulsó. Trabajaron mano a mano hasta que Pacheco recientemente lo traicionó.
Con Blanca Alcalá la relación fue muy tirante, pero la ahora senadora, al fin priista, entendió cómo tranquilizar a un líder charro.
Luego llegó Eduardo Rivera quien al final tuvo que ceder antes las presiones y chantajes de Israel Pacheco.
Si Israel sobrevivía era por la protección de las autoridades. Todos sabían de sus excesos, de sus autos de lujo, de sus fiestas, de sus cumpleaños, de sus rifas, de su casa que dicen es una mansión.
Hasta que se topó con Tony Gali.
Y si bien el nuevo sindicato del ayuntamiento es tan blanco y tan charro como cualquier gremio en México, es el antídoto para acabar con los abusos del liderazo que ha traído jodido a más de cinco ayuntamientos.
La legitimidad del nuevo sindicato municipal se basa sólo en que acabará con la corrupción que mantenía el presidente vitalicio Israel Pacheco. Es increíble que en pleno siglo XXI existan líderes vitalicios, ¿no creen?
Pacheco cuando le conviene está del lado de los trabajadores, pero cuando los patrones abren la chequera, misteriosamente se vuelve un aliado del poder.
Fue una buena jugada sacar un nuevo sindicato y mejor aún que el área de arbitraje ya no la controle el charro municipal.
Tony Gali ha demostrado en este pequeño espacio de tiempo que no le tiemblan las corvas como presidente.
Que como amigo, el alcalde es un tipazo. Es el tío Tony.
No obstante, como enemigo, es un tipo de cuidado.