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Un equipo conformado por astrónomos que trabajan con ondas de radio y otro que lo hace con rayos gamma (que las ondas de luz más energéticas que existen), han logrado producir un gran avance al haber encontrado herramientas naturales de origen cósmico para realizar detecciones de las elusivas ondas gravitacionales que fueron predichas hace casi un siglo por Albert Einstein.
La detección de este tipo de ondas elusivas podría lograrse gracias a la utilización de un telescopio de rayos gamma que se encuentra en órbita y que ha sido apuntado hacia pulsares que emiten ondas de radio durante intervalos de tiempo que duran tan sólo milisegundos.
Los pulsares de milisegundo, que son estrellas de neutronesmuy densas, giran rápidamente y pueden servir como relojes naturales debido a su exactitud y estabilidad. Los astrónomos esperan detectar ondas gravitacionales a través de la medición de pequeñas variaciones en la rotación de estos pulsares, rotación que es causada, curiosamente, por el paso de estas ondas.
Pero las cosas no son tan fáciles como parecen porque cerca de tres décadas después del descubrimiento del primer pulsar de milisegundo, solamente 150 de ellos han sido encontrados; 90 de estos 150 residen en cúmulos globulares de estrellas, lo que los hace poco útiles para buscar ondas gravitacionales. Y el problema fundamental para encontrar pulsares de milisegundo es que solamente pueden ser descubiertos a través de un arduo y largo proceso de búsqueda por computadora.
En este sentido, algunos de los astrónomos implicados en el estudio han afirmado que apenas se han encontrado el 1% de todos los pulsares que pueden existir tan sólo en la Vía Láctea.
Éstos han sido descubiertos gracias a un instrumento a bordo del Telescopio Fermi de Rayos Gamma de la NASA que comenzó a rastrear el cielo en 2008 y pudo localizar cientos de objetos que emiten rayos gamma. Fue entonces cuando los astrónomos sospecharon que podría tratarse de pulsares de milisegundo. Posteriormente pudieron confirmar todas sus especulaciones.
Hay que mencionar también que los pulsares son estrellas de neutrones, y que su densa corona se desprende después de que una estrella masiva explota como supernova. Del tamaño de una ciudad de medianas dimensiones, este tipo de astros producen campos magnéticos extremadamente fuertes. Campos magnéticos que, a su vez, emanan ondas de radio que barren el espacio mientras la estrella rota. Cuando una de estas potentes ondas de radio choca con la Tierra, los radiotelescopios son capaces de detectarla.
Y, conforme los pulsares se van haciendo cada vez más viejos, disminuyen su velocidad de rotación. Sin embargo, si un pulsar forma parte de un sistema binario, y puede alimentarse del material de la estrella que le hace compañía, entonces su velocidad de rotación puede aumentar. Y cuando una estrella de neutrones se ha acelerado tanto que gira cientos de veces por segundo, entonces se le llama pulsar milisegundo.
Hay que mencionar también que estudios de este tipo sobre pulsares no solamente trane beneficios para la detección de ondas gravitatorias, sino que también podría proporcionarnos información importante sobre otro tipo de efectos de la Teoría General de la Relatividad de Einstein y de los fundamentos del Modelo Estándar de la Física o Física de Partículas.
Referencia: http://www.sciencedaily.com/releases/2010/01/100105143728.htm
Comentarios: garcajulio@gmail.com