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Lo que viene siendo Puebla

Miércoles, 06 Marzo 2013 00:00
Alejandro Sotelo

Pornografía e Industrias Culturales

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Muy pocos se atreverían a negar que la experiencia cultural en las sociedades modernas se ha visto profundamente modificada, en su naturaleza misma, por el desarrollo de la comunicación masiva. Los libros, revistas, periódicos, la radio, la televisión, el cine y otras formas de comunicación juegan un papel central ennuestras vidas y nos ofrecen un flujo continuo de información y entretenimiento. Son fuentes básicas de información, de ideas e imágenes sobre acontecimientos que tienen lugar en nuestro contexto social inmediatoy distante. Las personas que aparecen en películas o programas de televisión, se vuelven puntos de referencia comunes en una cultura que se extiende más allá de la esfera de la interacción social. En la actualidad, todo este flujo de información es promovido por las grandes industrias que no solamente tienen que ver con la transmisión de formas culturales ya existentes sino también en su creación y reproducción.

La comunicación masiva es vista como un medio de reproducción de ideología, es decir, como un mecanismo que al tiempo que difunde valores y creencias colectivas mantiene las relaciones sociales existentes. Por lo que se les considera a estas "industrias culturales" como una manera de adormecer a las masas, al mismo tiempo que se reproduce el orden social.

En la entrega anterior se habló del consumo cultural de imágenes pornográficas al interior del Cine Colonial, lo cual hace referencia a una vivencia socio-sexual a partir del porno. La proyección de imágenes pornográficas refiere a un consumo de un modelo de ser y de ejercer la sexualidad, de una manera proyectada en los consumidores. Así, el consumir estas imágenes refiere una proyección social de los roles de género y el ejercicio de la sexualidad, llevados a todas las áreas y espacios socioculturales apropiados y significados como cotidianos como la casa, la iglesia, la escuela, el hospital, entre otros. También se señaló que el  consumo de pornografía es de manera física y simbólica, pero. ¿qué pasa cuando la experiencia sociocultural se ve marcada y alterada a partir del consumo de imágenes producidas desde las industrias de la comunicación masiva?, bajo el entendimiento de J. B. Thompson, ¿cómo puede la pornografía crear un discurso ideológico que difunde valores y creencias colectivas reproduciendo, al mismo tiempo, el orden social actual?.

Partiendo del hecho de que el consumo físico/simbólico de pornografía en el Cine Colonial no es pasivo, es decir, no sólo se queda en el terreno de la absorción de imágenes; hay una dinámica sociocultural surgida a partir de la experiencia cultural de consumir pornografía, ya que los consumidores desarrollan representaciones, discursividades y acciones concretas para integrar las imágenes consumidas dentro del corpus de significación social que tienen de los objetos. Estas representaciones, discursividades y acciones se dan de forma singular y refieren a una interacción entre sujetos que comparten este consumo, que en el caso del Cine Colonial, son los hombres citadinos y de otros contextos geográficos.

Así, podemos puntualizar los elementos más importantes de las representaciones, discursividades y acciones que surgen a raíz del consumo  simbólico de pornografía. En el terreno de las discursividades, podemos ver que se desarrollan discursos y un habla común que se traducen en el argot de la industria pornográfica, los juegos de palabras con respecto a los órganos sexuales, la identificación de actrices/actores porno, la reseña de películas, títulos, años, etc. En cuanto a las acciones concretas, podemos identificar el consumo de los servicios de prostitutas con el objetivo de llevar a un plano físico lo consumido simbólicamente a partir de la pornografía, así como la expresividad e interacción física entre hombres, la cual refiere al contacto físico/sexual y a veces violento, entre otras formas de expresividad.

Gran parte de la información que recibimos y consumimos es un producto de una institución específica, el cual es el resultado de los mecanismos y criterios característicos de estas instituciones. Estos mecanismos y criterios operan como filtros para la selección, producción y difusión de artículos de información y entretenimiento; contribuyen a establecer lo que Thompson describe como la producción selectiva de formas culturales. Cuando elaboran productos para los medios, el personal de estas instituciones toma las formas de cultura y comunicación cotidianas y las incorpora en los productos de los medios, de esta manera se vuelven selectivas y creativas las formas culturales de la vida cotidiana.

Todo este flujo de comunicación presenta reglas, procedimientos y supuestos que forman parte de las condiciones sociales y los códigos que los medios utilizan e implementan al producir programas específicos. Estas condiciones y códigos, conjuntamente con otros aspectos del contexto que los propician permiten que el mensaje sea producido como una construcción simbólica.

La industria cultural y la construcción de los mensajes de la pornografía, se basan en la producción capitalista que da lugar a la estandarización y la repetición de los productos (al ejercicio de la sexualidad, específicamente), lo cual no deja espacio alguno para la reflexión crítica. Los productos de las industrias culturales incorporan a los individuos al sistema para reproducirlo. Dentro del enfoque de Thompson, la producción-difusión, la  construcción y la recepción-apropiación son los tres aspectos principales a partir de los cuales se lleva a cabo la comunicación de la cultura. La producción-difusión es aquella mediante la cual las instituciones y las relaciones sociales se hacen posibles a partir de la difusión de mensajes. El estudio de rasgos estructurales tales como el estilo del lenguaje utilizado, la estructura de la narración o la forma de argumentación, pone en evidencia las características que hacen posible la reconstrucción de un mensaje como significativo. El estudio de la recepción-apropiación considera tanto las condiciones socio-históricas en las que los individuos reciben los mensajes como las maneras en que estos individuos comprenden los mensajes y los incorporan a sus vidas. Se considera cómo los individuos asumen el sentido movilizado por los mensajes de los medios, se examinan por lo tanto, los distintos grados de eficacia de estos mensajes con respecto a las relaciones sociales en las que los receptores individuales están inmersos.

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