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La agonía del poder
Juan Carlos Mondragón vive los días más difíciles de su vida. Quiere mantenerse en la dirigencia estatal, pero hay un grupo, el morenovallista que se niega, que lo ve mal, que ya no lo aguanta.
Mondragón, por su parte, se siente ofendido, dañado, menospreciado, ninguneado. Ha querido defender a su alcalde Eduardo Rivera y se ha enfrentado con el grupo en el poder pero no ha logrado nada, sólo hundirse más.
Ha mandado el mensaje contra los cuatro fantásticos ( los cuatro candidatos del gobernador a la alcaldía) pero no los ha ni rasguñado.
Quiere por todos los métodos que no haya alianza con la izquierda en las elecciones del próximo año pero nada de nada.
¿Qué se juega?
Su futuro, su supervivencia, mantenerse en el ánimo. Sabe que tiene que armar escándalo para seguir. La política es la adicción más cara del ser humano. El poder es la droga que no se quita ni asistiendo semanalmente a una sesión de Alcohólicos Anónimos.
Mondragón sabe que sus días están contados, pero tiene que pelear para seguir, para que lo tomen en cuenta, para comer del presupuesto.
No le queda de otra. A menos que regrese a la academia, pero eso ya no sabe igual. Ya no le abrirán las puertas de la misma forma, no tendrá las mismas oportunidades.
Él ha sido uno de los panistas que más se ha enfrentado con el grupo de Rafael Moreno Valle y eso, en estos tiempos, es riesgoso, porque sabe que lo pueden bloquear.
Cuenta con el apoyo de las familias custodias pero mientras más pasa el tiempo, el grupo a fin al mandatario tiene más poder interno.
Ha mandado mensajes en contra, pero todo para mantenerse con vida, para que siga en la ruleta de la política. Bien sabe que en la rueda de la fortuna lo malo no es estar abajo, lo malo es no estar, o quedarse en la fila esperando un día volver a subirse en ella.
Por ello la desesperación, por ello pedir que siga en la dirigencia, por ello el pretexto de que habrá elecciones y que lo mejor es evitar confrontaciones internas para dedicarse a la elección del candidato a la alcaldía.
La pregunta es ¿lo logrará?
Difícil se ve su destino sobre todo cuando han existido tantos agravios. Y si lo hace es porque los panistas que apoyan a Eduardo Rivera conjuren para mantenerlo o por lo menos para lograr una diputación para él.
Estos dos años y medio de morenovallismo han sido los más complejos para los panistas, les impusieron nuevas reglas, les enseñaron nuevas reglas del poder, para bien y para mal.
Ya no se debe jugar a la política, esto ya es de a de veras. Ya no se deben comportar como un grupillo de boy scouts, ya es un juego perverso en el que cada quien representa una ficha en el tablero del ajedrez.
Los panistas tradicionales no se acostumbran. Quieren regresar a su comodidad, a la que están acostumbrados.
La pregunta nuevamente es ¿lo lograrán? ¿O se quedarán como últimamente ha ocurrido, frustrados, enojados, con rencores, rumiando sus enconos en un rincón?
***Una aclaración
Recibí algunas llamadas por la columna del miércoles pasado por parte de un grupo de universitarios de la UAP que confirmaron que sí participaron en la elección de Graco Ramírez en Morelos, pero aclararon que lo hicieron de motu proprio y sin la venia del rector Enrique Agüera. Me dijeron que se pudo filtrar información sobre su participación, pero que él no tuvo nada que ver en los operativos para ayudar al ahora gobernador electo de ese estado.
Servidos.