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El outsider del Morenovallismo
Suena raro.
No es creíble.
Podría tomarse como un tema exótico.
Grotesco.
Para el semanario de lo Insólito.
Como el de la señora con tres senos, el extraterrestre fanático de los chocorroles, el enano con los testículos del tamaño de un huevo de avestruz, los priistas que compran votos con tarjetas de Soriana, en fin.
Es para Ripley, pero es verdad: Fernando Manzanilla Prieto, el secretario General de Gobierno es, aunque usted no lo crea, el outsider del morenovallismo.
Desde hace meses, antes de que dieran el banderazo de salida, Manzanilla ya había comenzado a visitar colonias, aparecer en tele, radio, prensa escrita. Bajita la mano recorría la ciudad y juntas auxiliares.
Saludaba a las “señitos” (manera muy sutil para decir señoras redonditas con camisetas del PRI y delantal), regalaba balones, apoyaba causas perdidas en Twitter, pedía RT (es decir retuits) para sus temas sociales.
Y cuando se dieron cuenta Manzanilla ya estaba ahí, puesto, listo para la alcaldía buscando los amarres con los panistas. Mandando mensajes de reconciliación con el ala dura del PAN.
Esa que dice que quiere votos de castigo para Rafael Moreno Valle y que se acercará a los priistas para pactar con ellos (léase El Yunque).
Y aunque Moreno Valle es su amigo, su cuñado, su hombre de más confianza, Manzanilla ya es también la versión rebelde, la que se mueve independiente, la que tiene una buena estructura interna y externa. Aquel que está creando redes sociales (no por Internet, sino reales, terrestres).
Manzanilla le estaba ganando la carrera y por eso tuvieron que entrar otros tres al quite como Aguilar Chedraui, Tony Gali y Amy Camacho.
El mensaje es: no solo Manzanilla tiene y puede ser el candidato.
Por eso entre más se mueve Manzanilla, más se convierte en el outsider de la familia, en la oveja negra, porque le han mandado a decir sobre el tema de su parentesco con el gobernador, que le baje que no le suba, pero Manzanilla sigue en lo suyo, sigue corriendo, reuniéndose con todos los actores políticos además de seguir en su chamba de secretario de Gobernación.
Está claro que Manzanilla no cesará aunque le digan “¡ya, bájale!”.
No le va a bajar.
Es el único de los tres candidatos que está buscando negociar con el ala dura del panismo, aquella que se sabe irán contra Pablo Rodríguez Regordosa, si es que este se postula como presidente del PAN estatal.
Manzanilla tiene la bandera blanca, la de no agresión.
Es interesante existen panistas tradicionalistas que no aceptarán nada con Moreno Valle y lo que huela a él. El primero, ya se sabe, es el aún líder Juan Carlos Mondragón. Y planean todo. Son, como diría Adolfo Christlieb Ibarrola, “piadosos meadores de agua bendita”.
Y a esos ya se está acercando Manzanilla, cosa que aún no hacen ni Aguilar Chedraui, ni los otros dos contendientes.
Manzanilla lo sabe, en estos tiempos, en este siglo XXI, ganan los outsiders, los que no huelen a sistitulo, por eso en buena parte ganó Moreno Valle y perdió López Zavala.
Y aunque usted no lo crea ya hay un rebelde en la familia.