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Algo huele mal en Dinamarca
Perdón por el lugar común pero la situación lo amerita: si camina como pato, nada como pato, grazna como pato, aletea como pato, es que el presidente del PRI, Fernando Morales Martínez, es un empleado del gobernador panista.
O mejor dicho, para que quede claro, como presidente del PRI y como oposición es bueno para hacerse “pato”.
La semana pasada estalló una bomba que el gobierno estatal supo operar y algunos medios de comunicación se quedaron dormidos. No se dieron cuenta del escándalo que representaba.
Ya lo había denunciado el presidente del PAN, Juan Carlos Mondragón. Se ha comentado en muchas columnas periodísticas. Se platica en los cafés políticos. Hasta en el vapor de los clubes deportivos que se han puesto de moda.
—¿Cómo ves a Fernando Morales?
— Es un buen gato, ¿no?—se escucha comentar en muchos lados.
La semana pasada el propio Andrés Manuel López Obrador sugirió que el gobernador poblano lleva mano hasta en las candidaturas priistas. Y claro, Fer no dijo ni pio, ni esta boca es mía.
El punto más álgido fue cuando el candidato a diputado federal por Teziutlán, Víctor Díaz Palacios, acusó al dirigente del PRI de operar para el panismo. Otro dato, en corto se sabe que la propia Blanca Alcalá y varios candidatos a diputados federales se han quejado de Fernando Morales por su adicción, su gran adicción (y hay que subrayarlo) que tiene hacia el gobierno morenovallista.
El hecho de que un candidato del PRI denuncie al presidente del PRI tiene un peso mayor, porque entonces ya no es una estrategia de campaña para manchar y denostar la “buena imagen y la buena fe” de “Fer”.
Si hizo la denuncia es porque es real.
Algo está podrido en la diagonal.
Lo grave no es que sea un empleado, fiel sirviente, lacayo, comecuandohay, saltapatrás, office boy, palafrenero, gato, mayordomo, chacho, mozito y guarura del actual gobierno.
Lo grave es que se noto desde un principio cuando sólo atacó a Eduardo Rivera y jamás osó a tocar al mandatario. Y como sabemos pues el alcalde no está en los ánimos del gobernador Moreno Valle ¿o si?
Y es que como bien decía mi abuelita cada que no entendía las cosas: “Mijito, cuando no suena lógico, suena a metálico”.
Así es que si camina como pato y toda esa letanía, bueno, es que Fernando Morales Martínez se hace pato.