Miguel Herrera no es ajeno a agarrar a golpes y patadas a aquel que lo critica.
En 1994 le tocó a un aficionado que se acercó a él para decirle improperios y El Piojo se lanzó a patadas, aún y cuando el aficionado ya estaba en el suelo.
Miguel Herrera no es ajeno a agarrar a golpes y patadas a aquel que lo critica.
Miguel Herrera no es ajeno a agarrar a golpes y patadas a aquel que lo critica.
En 1994 le tocó a un aficionado que se acercó a él para decirle improperios y El Piojo se lanzó a patadas, aún y cuando el aficionado ya estaba en el suelo.