De golpe la temperatura pasó de 41 a 20 grados centígrados y empezó a soplar un viento huracanado. Entonces, la gente empezó a notar que algo no iba bien… En unos minutos empezaron a caer verdaderas piedras de hielo del cielo. Creo que lo que pasó en Novobrinsk (pueblo muy cercano a la región de la Siberia Rusa) es muy parecido al apocalipsis… O peor.