El Consejo Francés de Investigación Médica acaba de realizar un estudio donde comprobaron que mantener encuentros eróticos con frecuencia y terminar con un orgasmo, podría ser una forma de combatir el odiado insomnio.
Durante el acto sexual y específicamente después de un orgasmo, el cuerpo libera relajantes químicos que funcionan como inductores de sueño. Esto, según los científicos, evita que las personas prolonguen sus duras despiertos y se rindan fácilmente ante el sueño.
Además, otro punto derivado de la investigación es que de manera natural, a los hombres les dan ganas de dormir luego de tener relaciones sexuales, lo que ayuda a que ellos no padezcan de este mal, así que si se encuentran muy cansados y no pueden cerrar el ojo, sólo es cuestión de compartir una noche de pasión.