Un hombre entró a una sucursal del China Construction Bank en Shangai con un cuchillo de carnicero en la mano derecha y un teléfono celular en la izquierda, su propósito era robar.
El hombre caminó por la sucursal, sacó el cuchillo y le dijo a una de las cajeras: "Esto es un asalto"; todo mientras mantenía una misteriosa conversación vía celular.
Ante la ridícula amenaza, la cajera que estaba protegida tras un grueso vidrió de seguridad, lejos de asustarse y acceder a las absurdas indicaciones del patético delincuente, sólo pudo reír.
