Siempre es desagradable ver que una persona que no lo necesita, se estacione en los lugares reservados para personas con capacidades diferentes. Lo malo es que casi nadie les hace hace ver lo erróneo de su comportamiento.
En Brasil decidieron poner las manos a la obra y darle una lección a uno de estos conductores que usan estos lugares para estacionarse sin requerirlos, llenando su vehículo de etiquetas post-it que con el que formaron el logotipo de discapacidad.
Cuando el automovilista regresó, además de encontrar su auto tapizado de papelitos, recibió las burlas de todos los transeúntes que pasaban por el lugar. Por supuesto hizo el coraje de su vida.
Seguramente este tipo se la pensará dos veces antes de hacerlo de nuevo.
Estaría buena aplicarla en México a los conductores gandallas.