A quién no le han roto el corazón. ¿Qué sintieron en el momento exacto?
Imaginen la siguiente escena: se les cae el café caliente en el brazo. Y ahora esta: ven una foto de su antigua pareja (a quien quisieron mucho, obviamente) con quien recientemente vivieron una ruptura indeseada (los mandaron a volar, pues). Ambas experiencias lastiman y causan dolor, pero ¿el mismo?
Ethan Kross, del departamento de psicología de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, junto con otros cuatro colegas, publicó un trabajo en el año 2011 donde demuestra que cuando el rechazo social es lo suficientemente poderoso, las áreas cerebrales donde se localizan los componentes sensoriales del dolor físico (la corteza somatosensorial secundaria y la ínsula dorsal superior) se activan. Este estudio le da un nuevo significado al hecho de que el rechazo “lastima”.
Lo que el grupo de Kross hizo fue juntar 40 individuos que se sentían intensamente rechazados debido a que recientemente habían sido bateados por sus parejas. La prueba se dividió en dos: la tarea del rechazo social y la latera del dolor físico.
Mientras les hicieron imágenes por resonancia magnética funcional, les dieron a los participantes una foto de sus ex y los hicieron pensar en una experiencia específica de rechazo. Posteriormente, los 40 individuos vieron una foto de un amigo del mismo sexo que su ex pareja y los hicieron pensar en una experiencia positiva reciente que hubiera compartido con ese amigo. Esta fue la tarea del rechazo social.
Para la tarea del dolor físico, primero les hicieron vivir una experiencia termal nociva en su antebrazo izquierdo (les echaron agua muy caliente) y posteriormente les hicieron vivir una experiencia de estimulación térmica no nociva en la misma área. Después de cada experiencia, los participantes calificaron cómo se sintieron en una escala del 1 al 5, siendo los números más pequeños los que mostraban más dolor.
Las imágenes del cerebro junto con las calificaciones que dieron los participantes fue que el rechazo social intenso activa las regiones somatosensoriales que están fuertemente asociadas con dolor físico; éstas zonas cerebrales no estaban relacionadas con las emociones en estudios previos. “Los descubrimientos nos dan información novedosa sobre cómo las experiencias de rechazo dan lugar a trastornos por dolor físico, como la fibromialgia, lo que resalta el papel que el procesamiento somatosensorial juega en este proceso”, mencionan los investigadores en su artículo.
Una pregunta para futuras investigaciones es que si observar a otra persona experimentar un intenso dolor social (más que físico), por ejemplo unos padres que ven cómo rechazan a su hijo, también está relacionado con las regiones sensoriales al dolor físico.
El estudio completo aquí