¿Por qué juzgas a alguien sin antes conocerlo? Una de las características menos encantadoras, pero más persistentes de los seres humanos, es nuestra capacidad para odiar a las personas diferentes a nosotros. El racismo, sexismo y la discriminación por edad, son algunos ejemplos de los grandes prejuicios e intolerancia de la humanidad.
Nuestra tendencia a la agrupación es muy fuerte y tal parece que favorecer a nuestro grupo sobre los demás forma parte del pensamiento común de la gente; la misma historia nos ha dado varios ejemplos de ello. Sin embargo, el psicólogo, Henri Tajfel, nos enseñó lo importante. Él demostró lo fácil que nos resulta tratar a las personas con desdén, cuando no pertenecen a nuestro mismo grupo.
Cualquier fenómeno como éste, en el mundo real, viene acompañado de otras complicaciones. Debido a que todos los días vemos casos de prejuicio, es difícil separar los sesgos psicológicos y su relación con la historia, cultura e, incluso, pragmatismo.
Henri Tajfel se interesó en las condiciones esenciales del prejuicio grupal. Él quería entender qué es lo que conlleva a la gran mayoría de los humanos con mentes imparciales a ser prejuiciosos con el prójimo.
El investigador pretendía crear una especie de “microscopio social” para observar qué es lo que pensamos cuando formamos parte de un grupo, aún cuando se trata de uno de poca importancia a nivel histórico o cultural.
Para ello, ideó lo que se conoce como el "paradigma del grupo mínimo”, un experimento en el que los participantes se dividieron en grupos de acuerdo con bases arbitrarias –su color de ojos, gustos en pintura, o lanzando una moneda al aire-. No importa a qué grupo perteneciera cada individuo, siempre y cuando supiera cuál era esa característica.
Una vez que se les dijo a qué grupo pertenecían, cada uno debía tomar una serie de decisiones sobre cómo compartirían ciertas recompensas entre sus integrantes y se les otorgó un número anónimo de referencia; de tal forma que se referían a sí mismos como "Integrante número 74 (grupo A), 10 puntos contra Integrante número 44 (grupo B), 6 puntos ", y los puntos se traducían en dinero real.
No fue extraño que las personas mostraban favoritismos hacía integrantes de su propio grupo a la hora de repartir el dinero ganado. Lo que sí fue sorprendente fue que la gente mostró favoritismo aún cuando esto les costaba perder puntos. Es decir, las personas queremos la máxima recompensa, pero preferimos demostrar superioridad sobre otros grupos.
Los participantes sabían a qué grupo pertenecían, pero también sabían que, hasta antes del experimento, no formaban parte de él y que su tarea era una actividad completamente arbitraria, impuesta por los investigadores. También sabían que la regla principal era que no podían favorecerse a sí mismos individualmente y aún así preferían favorecer a miembros de su mismo grupo.
Por lo tanto, parece que tomamos el más mínimo signo como una señal para tratar a las personas de manera diferente según el grupo al que pertenecen. El trabajo de Tajfel sugiere que en la segregación grupal es tan fundamental para el pensamiento tanto como lo es la categorización. Así es que, si queremos contribuir a un mundo más justo, necesitamos estar alerta para evitar que este instinto salga a la luz.
Henri Tajfel (1919 – 1982) fue un psicólogo social británico, reconocido por su trabajo sobre losaspectos cognitivos del prejuicio y por ser el desarrollador de la Teoría de la Identidad Social. Fue uno de los fundadores de la Asociación Europea de Psicología Social Experimental.