Después de chutarse una de las finales más vertiginosas de que se tenga memoria en el fútbol mexicano, Gabriel Escalante y Manuel Noriega confrontaron sus puntos de vista sobre el encuentro disputado entre el Cruz Azul y el América con resultados más que trágicos.
Decimos lo anterior, ya que para desgracia de Escalante, su compañero de parranda no tenía mucho aguante ante las burlas y justo cuando el joven de 20 años comenzó a celebrar eufórico el triunfo de los azulcremas, Noriega, que también se desempeña como escolta, sacó su arma y disparó en su contra.
A causa de esto, Gabriel Escalante terminó muerto en las afueras de una casa ubicada en el fraccionamiento Las Gladiolas, esto en Ciudad Juárez.
De acuerdo a testigos, las pasiones deportivas llegaron hasta este extremo no porque el perdedor tuviera que pagar alguna apuesta o algo parecido, sino porque las emociones fueron mezcladas con alcohol.
Aunque los hechos ocurrieron la noche del domingo, fue hasta el día siguiente en que las autoridades lograron ubicar y detener a la persona que llevó al extremo el slogan del campeón “Ódiame más”… razón por la que seguramente se irá directo a los penales (y no precisamente de los que le dieron el título al América).