Y no, no somos moralistas del lenguaje, es sólo que nos parece interesante la manera en la que tomamos anglicismos innecesariamente, a veces desplazando al olvido las palabras originales en español.
Aquí algunos ejemplos de ropa…
Jeans: Para muchos este anglicismo se oye mejor que decir pantalones de mezclilla o vaqueros.
Leggins: En lugar de mallas.
Blazzers: A los sacos deportivos.
Boxers: A los calzoncillos.
Short: Pantalón corto, como los de Chabelo o los futbolistas.
En cuanto a comida…
Lunch: Almuerzo
Beicon: ¡Es tocino!, la verdad preferimos decirle así.
Brownie: Pastelito de chocolate.
Muffins o cupcake: Panquecito (y logo de Sopitas).
En temas laborales…
Business: Negocios. Aunque hay quien emplea el anglicismo para referirse a una ‘aventurilla de amor’.
CEOs (chief executive officer): Tanta payasada para mejor decir “el jefe” o el director general.
Freelance: Trabajador independiente, aunque debemos reconocer que en español no se oye tan rimbombante.
Workshop: Así se refieren los Godínez de categoría, a los cursos o seminarios.
Sponsors: Usado para los patrocinadores.
Chequen, así hablan algunas personas:
“Tuve una conference call con el CEO de la empresa. Quedamos de coordinar la relación de los sponsors que tendremos en el próximo workshop”.
Otros anglicismos que poco a poco le han ido comiendo el mandado a las palabras originales en español, y que incluso se han colado en el diccionario, son: club, sándwich, pub, trendy, vintage, cool, Smartphone, Meet and Greet, y una gran cantidad cuya lista sería interminable.
De los términos usados en el ámbito de la publicidad, mejor ni hablamos.
¿Alguna que ustedes usen?