Su primer procedimiento fue a los 17 años y no ha parado. A sus 34, Douvall, quien en realidad se llama Sarah Howes, es adicta las cirugías y sufre por no poder llevar una vida normal con su hija Papaya, nacida en 2011.
Pese a que tiempo atrás afirmó que no volvería a entrar al pabellón por asuntos estéticos, se le vio con vendas y ensangrentada por la calle, tal como si se recuperara de una operación.
Resulta que Douvall se acabó de retirar dos implantes faciales de un procedimiento correctivo que espera, salvará su aspecto y le regresará su capacidad de sonreír.
La modelo explicó al diario inglés The Sun que la operación consistió en la fractura de su mandíbula, nariz y la mutilación de parte de sus orejas, y admitió estar dispuesta a todo para poder sonreírle a su hija.
Ahora, tras su traumática experiencia, Alicia Douvall insta a las mujeres a evitar la cirugía plástica. "Imagina la celebración del cumpleaños de tu hija y no ser capaz de sonreír. He sido tan egoísta. Ahora mi sueño es que Papaya un día pueda ver una sonrisa de su mamá", agregó.