No sabemos cuándo fueron grabadas, pero en las imágenes una joven aparece cotorreando en una especie de festival musical. A pesar de lo poco que dura el video, podemos intuir que esta señorita anda en busca del amor, y nada mejor que hacerlo donde la música y el alcohol hacen que los corazones se pongan alegres y complacientes. “Ya estoy en edad de merecer”, probablemente pensó esta dama deseosa de fiesta y bajas pasiones.
Entonces, la heroína de esta historia (que ya andaba jariosona) vio en un fortachón la oportunidad de mitigar su soledad y decidida se acercó para recibir sus arrimones de camarón a bailar con él.
Ella se le contoneaba y restregaba sensualmente como trompo al pastor, mientras él, como todo un caballaero, guardaba la calma. Cuando nuestra romántica amiga pensaba que ya la había hecho, pasó esto:
Hasta se puso colorada del coraje.
“Lo que es para ti aunque te quites, y lo que no, aunque te pongas”, afirma un dicho con el que las mamás, las abuelitas y las tías quedadas explican filosóficamente cómo opera la vida, y este video lo ejemplificó a la perfección.
¿Qué le decimos a la pobre chica?, solamente nos queda recordarle que siempre vendrán tiempos mejores (total, peor no le puede ir ¿o si?) y le recordamos esta frase que Ramón Córdoba usó en su novela Ardores que matan (de ganas):
“Como sabemos, en cosas de amores lo común es fracasar”.
Ay pa’ la otra.