Los nutricionistas aseguran que a los 20 minutos de haber ingerido refresco de cola, sube de manera brusca el nivel de insulina en la sangre, y el hígado convierte el exceso de azúcar en grasa. Concluida la absorción de la cafeína, las pupilas se dilatan y sube la presión arterial porque el hígado envía una mayor cantidad de azúcar a la sangre.
