Decir Bridget Jones es referirse a una fantasía cinematográfica que llevó a mucha gente a las salas del mundo y que hizo internacionalmente conocida a su protagonista, la actriz estadounidense Renee Zellweger.
Allí, la ex de Jim Carrey se mostraba como una mujer espectacular intentando ser “gorda”. Obviamente, no tenía un gramo de más, sólo había perdido la estructura anoréxica y la imagen escuálida que es de rigor en el Hollywood contemporáneo.
El inescrupuloso jefe de la periodista aficionada al ridículo y a los dulces estaba encarnado por el entonces sex symbol Hugh Grant.
El novio cándido y noble, ese hombre que expresa el mito del príncipe azul que se supone todas las mujeres llevamos en algún rincón del alma, tenía el cuerpo y el rostro de Colin Firth, reconocido como el mejor Darcy de Jane Austen en la miniserie de 1995, Orgullo y prejuicio.
Sin embargo, cuando la escritora británica dio a conocer la historia de la periodista que vive sola en Londres en el periódico The Independent, se convirtió en un fenómeno literario en los ’90 precisamente porque despojaba de glamour y fantasía la vida de una mujer treintañera en un ambiente que no suele ser ni tolerante ni bondadoso con las mujeres treintañeras.

El sobrepeso de Bridget Jones era una preocupación seria en su diario y en su cotidianeidad y los personajes masculinos distaban mucho de parecerse a los galanes hollywoodenses que dieron sustancia a la historia en los dos filmes de Sharon Maguire.
Helen Fielding, nacida en 1958, se inspiró en Orgullo y prejuicio, estuvo muy involucrada en las películas y colaboró con Richard Curtis en la confección de los guiones.
Más allá de las diferencias con las novelas, lo interesante fue conservar el delicioso personaje central: una mujer que no tiene suerte en el amor, que bebe como cosaco y posee un ojo tuerto y el otro miope para elegir compañero sentimental.
“Bridget se debate entre dos ideas. Una es la de la chica Cosmopolitan, con una vida que debe ser maravillosa, una chica independiente, con muchos amigos y que asiste a numerosas fiestas elegantes. La segunda idea, pasada de moda, es aquella que representa el fracaso: que si eres mujer y no estás casada a los 30 morirás sola y te encontrarán tres semanas después devorada por tu pastor alemán”, explicó Fielding a la prensa británica.
LA HEROÍNA CÓMICA
Llamada por su autora como “una heroína cómica”, Bridget Jones en la piel de la Zellweger dio en el clavo de las espectadoras, que la adoraron desde el primer minuto. Estaba además el mencionado Firth, el actor que es considerado por Fielding “el sex symbol de la mujer inteligente”, dando vida a un pomposo pero entrañable Mark Darcy.
El diario de Bridget Jones obtuvo en 1996 el premio British Book Award, ventas millonarias y una fama perenne gracias a las películas (sobre todo a la primera, de 2001. En 2004 la secuela no fue tan bien recibida ni por la crítica ni por el público).

Ahora, cuando su autora tiene 55 años y vive la mar de bien en su natal Londres, ha llegado el momento de ver cómo está la señora Jones, una cincuentona que ha quedado viuda con dos hijos y que pasa el tiempo con un novio de 30.
Para horror de los seguidores de la historia, Mark Darcy ya no está.
Ha muerto hace cinco años, según el nuevo libro Mad About the Boy (Loca por el Muchacho), que se lanzará en el mercado anglosajón el próximo 10 de octubre y cuyas primeras líneas fueron adelantadas por la prensa británica el fin de semana pasado.
El nuevo libro comienza cinco años después de la muerte de Darcy cuando Daniel Cleaver, el exjefe de Bridget y ahora padrino de sus dos hijos, lucha por sacar de la tristeza a Bridget Jones, el personaje interpretado en el cine por la actriz Renee Zellweger.
La causa de la muerte de Mark Darcy, encarnado por Colin Firth en las dos versiones cinematográficas de sendas novelas, se conocerá hacia el final del libro y no ha sido revelado en los extractos publicados por el Sunday Times, informó la agencia efe.
Mad about the Boy es el tercer libro de Fielding desde que lanzara los exitosos Bridget Jones’ Diary (Los diarios de Bridget Jones), en 1996, y The Edge of Reason (Al borde de la razón), en 1999.
La noticia de la muerte del personaje de Colin Firth ha provocado la ira de las lectoras que se quejaron amargamente en las redes sociales y cuyo efecto quizás ponga en riesgo el éxito de la previsible saga cinematográfica. Ver para creer.
Sin Embargo