Luego de lanzarse por la rosca de reyes, un agente policíaco quiso presumirle a su esposa el pistolón que se carga… para desgracia de la mujer, el arma era de disparar balas… y para comprobarlo, qué mejor que meterse un balazo en pleno estómago.
Por suerte el accidente no pasó a mayores, salvo que durante algunas semanas no podrá empacarle con confianza.