Todos hemos padecido de insomnio alguna vez, las razones son distintas pero lo que hacemos para tratar de conciliar el sueño o simplemente para entretenernos es universal. Y tú me darás la razón.
Celular
Estás extremadamente cansada (o), te recuestas y como por arte de magia el sueño se esfuma, piensas: “Ok Ya regresará”, comienzas a ver tu celular, husmeas en Facebook, Instagram, Twitter, como si eso te fuera a dar sueño.

T.V.
Recurres a la televisión, cambias una y otra vez el canal hasta que ya los recorriste todos unas 15 veces, de pronto te atrapa un infomercial durante más de media hora, pero en lugar de que te de sueño, te dan ganas de tomar el teléfono y comprar.

Pensamientos
Decides no endeudarte y apagas la televisión, comienzas a pensar en cosas bastante profundas, un pensamiento te lleva a otro, y cuando menos te lo imaginas ya pasaron 2 horas.

Psico Time
Tu mente está tan cansada y fastidiada que comienza a atormentarte, empiezas a escuchar hasta el más mínimo ruido y te viajas pensando en cosas realmente aterradoras, no puedes evitarlo ya estás paralizada por el miedo.

Desesperación
Ya no soportas más, la desesperación y el sueño te sobrepasan sabes que te tienes que quedarte dormido ya, empiezas a ver el reloj cada 5 minutos y a hacer cuentas de cuantas horas dormirás si te duermes en ese mismo instante, pero al no poder la desesperación te invade, comienzas a hacer rabietas y hasta unas lágrimas de coraje se te salen de los ojos.

Resignación
Decides resignarte a no dormir esa noche, que más da de todos modos ya sólo dormirás un par de horas, te relajas y el optimismo se vuelve a apoderar de ti.

Sueño
Y de pronto te posee un sueño incontrolable, tus ojos pesan toneladas y te quedas deliciosamente dormido.

Realidad
Y minutos después tu maldita alarma suena anunciando que te tienes que levantar sin haber dormido nada.
