Chris McDonnell, británico de 32 años de edad, recibió un subsidio gubernamental de 36 mil euros (unos 636 mil pesos mexicanos) para someterse a una cirugía que le permitiría reducir su peso y estar más saludable. El hombre logró bajar de 203 kilos a 95.
Sin embargo todos los esfuerzos del Sistema Nacional de Salud británico (NHS por sus siglas en inglés) se vinieron abajo, pues Chris decidió seguir su dañino estilo de vida y engañar la banda gástrica que limita su ingesta alimenticia; licuó todo tipo de comida chatarra para seguir tragando durante meses sin que la banda lo forzara a vomitar.
A los 24 años de edad, los médicos advirtieron a Chris que su sobrepeso (203 kg) estaba poniendo en riesgo su vida. Entonces el joven pidió el apoyo del Estado británico para que financiaran una operación en la que le introdujeran una banda gástrica, esto limitaría dramáticamente su ingesta alimenticia y le ayudaría a bajar de peso.
Luego de la cirugía, Chris logró bajar casi de inmediato unos 110 kilos. La operación fue todo un éxito.
Ahora y debido a su "mala conducta", Chris a subido de peso a una velocidad fatal, ya pesa 139 kilos. El británico confiesa que siente una "irrefrenable pasión por la comida". Extrañaba tanto los "atascones" de comida chatarra, que empezó a licuar de todo; papas fritas, pastelillos, etc. para engañar a la banda gástrica.
"El problema no está en el estómago, se encuentra en el cerebro. Y si usted es adicto, nada lo detendrá", diagnostica el propio Chris.
Mientras tanto, los médicos le han pedido que se someta a una dieta estricta, algo a lo que de momento, Chris se ha negado a adoptar.