La soberbia de Blanca Alcalá (en campaña y en la derrota)
En los últimos cuatros años he derramado tinta, angustias, entuertos, enojos y vísceras sobre los excesos del morenovallismo: que si la ruedota, que si el MIB, que si la pobreza, que si el maldito tren climatizado y no sé cuántas cosas más. En mi corazón anidé la teoría que al igual que yo estaban muchos poblanos, todos los poblanos y que el cinco de junio aplicarían el voto de castigo. Uf. Ya sabemos qué ocurrió.
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