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Vida y Estilo

La otra Independencia; esto es lo que NO te dicen sobre el movimiento insurgente

- Foto: Especial

Este 15 de septiembre festejamos 210 años de libertad de la corona española y hay algunas cosas sobre el movimiento insurgente que aún son un misterio. RAYAS platicó con la historiadora Ana Claudia Islas Román y los datos que nos dio te sorprenderán

Por Yonadab Cabrera Cruz/ @yonadi18 /
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Este 15 de septiembre de 2020 conmemoramos 210 años de la Independencia de México. A pesar de que han pasado dos siglos desde la liberación de nuestro país de la corona española, aún hay muchos misterios sobre el movimiento de insurgencia.

Por esa razón, consultamos a la historiadora Ana Claudia Islas Román quien nos dio otra mirada a la insurgencia, y nos compartió datos que no se cuentan sobre la historia de este movimiento histórico.

Los guadalupes

Todos los grupos secretos de la insurgencia adoptaron este nombre, sobretodo porque mientras los españoles y criollos tenían devoción y se identificaban con la virgen de Los Remedios, los indígenas y las castas tenían una devoción por la Virgen de Guadalupe.

También eran conocidos como los 12, en alusión a la fecha en la que se celebra el Día de la Virgen de Guadalupe: 12 de diciembre.

El Águila, el primer grupo secreto del movimiento de Independencia

Tras el surgimiento de los primeros movimientos insurgentes y grupos subversivos en territorio mexicano, comenzaron a surgir también organizaciones secretas en las que sus miembros se reunían, para participar de forma directa o indirecta en dichos movimientos.

El primer grupo de este tipo del que se tiene constancia es el conocido como “El Águila”, encabezado por el cura Miguel Hidalgo.

Sin embargo, tras la derrota de Hidalgo el liderazgo del movimiento pasa a manos de Ignacio López Rayón, quien dio una nueva organización al grupo secreto y creó un sistema de espionaje en el que los informantes que eran aliados de los españoles, transmitían a los insurgentes información acerca de los pasos que darían los realistas y también les entregaron a los sublevados imprentas, dinero, entre otros recursos. Activos entre 1811 y 1814.

El Plan de Iguala

Fue el documento con el que se proclamó la independencia de México el 24 de febrero de 1821. Este documento elaborado por Agustín de Iturbide en realidad plasmaba la instalación de una monarquía moderada a cargo de Fernando VII, miembro de la casa de los Borbones.

El trascendental contenido del Plan de Iguala ha corrido la misma suerte de su autor, Agustín de Iturbide en la historiografía mexicana, que comenzó a publicarse a los pocos años de su fusilamiento en 1824 en Padilla, Tamaulipas, y a la par de la consolidación republicana sobre el sistema monárquico, hasta culminar con la exclusión total de Iturbide del panteón de los héroes nacionales en 1921, con ocasión del primer centenario de su publicación y de la consumación pacífica de la independencia de México, explica Ana Claudia Islas.

La Guerra del Ejército de las Tres Garantías

¿Quiénes eran aquellos que se integraron al Ejército de las Tres Garantías y cómo se desenvolvió éste a lo largo del conflicto independentista? La respuesta nos recuerda que el proceso que solemos llamar consumación de la independencia fue también una guerra.

La alianza

Aquel 27 de septiembre de 1821 significó no sólo el final de más de diez años de guerra, sino el logro de una unión que hasta pocos meses atrás habría resultado impensable.

Los firmantes

El Acta de Independencia de México es un documento desconocido para la mayoría de los mexicanos. Esto se debe, en buena medida, a que el régimen al que dio origen fue una monarquía que tuvo una duración muy corta.

Otra mirada de Iturbide como negociador

Iturbide esperaba ser reconocido como jefe del Ejército de una nación independiente, y no como el cabecilla de unos sublevados contra el gobierno español.

La llegada O’Donojú al puerto de Veracruz a principios de agosto de 1821, le cayó como 'anillo al dedo', ya que desde febrero de ese año, tras la proclama del Plan de Iguala, él había buscado una interlocución con el virrey Juan Ruiz de Apodaca, pidiendo el reconocimiento de la independencia mexicana. Sin embargo, cuando Juan Ruiz de Apodaca fue depuesto por la guarnición de españoles en Ciudad de México —acusado de no abatir a los rebeldes—, el Plan de Iturbide se frustró, toda vez que Francisco Novella, nombrado virrey interino, representaba un gobierno ilegítimo y por tanto, no era una autoridad reconocida con la que pudiera dialogar.

Explicó que dadas las pésimas condiciones en que se encontraba el puerto de Veracruz, sitiado por las tropas independentistas encabezadas por Antonio López de Santa Anna, Iturbide pidió a éste trasladar a Juan O’Donojú a la Villa de Córdoba. Su primer encuentro, el 23 de agosto fue más bien breve, y al día siguiente se sentaron a negociar el tratado.

Alfredo Ávila Rueda del Instituto de investigaciones históricas UNAM señala: “En realidad esta negociación no existió. En sus memorias, el propio Iturbide señaló que O’Donojú no hizo ningún cambio, salvo por una concesión que terminaría beneficiando al primero. Cabe recordar que el Plan de Iguala indicaba que se traería como emperador a México a Fernando VII o a algún miembro de otra dinastía reinante en Europa".

“Iturbide sabía que esto último no le iba a gustar mucho a O’Donojú. Entonces, le sugirió que viniera algún descendiente de la casa real de España o, en su defecto, el Congreso mexicano se reuniría para nombrar a la persona que considerase conveniente. A la postre, esto le allanaría el camino a Agustín de Iturbide —una vez que Fernando VII rechazó el Tratado de Córdoba—, quien sería emperador de México, en 1822”.

Mujeres en la Insurgencia más allá de Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario

En ese gran movimiento de lucha por la Independencia estuvieron las mujeres, algunas de ellas participaron en los ejércitos insurgentes como Juana Barragán, alias "La Barragana", al "estallar el movimiento de Independencia reunió un grupo de campesinos para participar en la lucha.

Se unió a José María Morelos y llegó a mandar un contingente de soldados que la llamaban "La Barragana". Tuvo una actuación valiente y destacada en el sitio de Cuautla.

Otra combatiente de la guerra de Independencia fue Manuela Medina o Molina, alias "La Capitana", que nació en Taxco, Guerrero y se unió al Ejército de Morelos, según el diario de operaciones de Juan Nepomuceno Rosains, se lee:

"Día 9 de abril, miércoles: ... Llegó este día a nuestro campo, Manuela Medina, india natural de Tezcoco, mujer extraordinaria, a quien la junta (de Zitácuaro) le dio el título de capitana, porque ha hecho varios servicios a la nación, pues ha levantado una campaña y se ha hallado en siete acciones de guerra'.

Las mujeres realizaron también tareas de acopio de pertrechos y dinero para las tropas insurgentes, ejemplo de ese desempeño se tiene a María Manuela Herrera, que proporcionaba apoyos a los insurgentes y acompañó a Francisco Javier Mina a una expedición, además lo alojó en su rancho.

Cuando fue descubierta prefirió quemar su rancho que dejarles pertrechos a las tropas realistas. Otro grupo de mujeres insurgentes no entraron directamente a los ejércitos. Sin embargo, criticaron a la Iglesia cuando ésta acusaba al cura Hidalgo de hereje.

La posición del clero aparece claramente en el acta de excomunión, en la cual se le acusa de haber cometido sacrilegios gravísimos, insultando a la religión, y a Nuestra Señora.

Algunas mujeres fueron castigadas por oponerse a estas acusaciones, es el caso de María Dolores Basurto que fue acusada de decir "que ninguna excomunión era válida, aunque fuera puesta por los inquisidores y que lo que se decía del señor Hidalgo era falso, pues era un santo.

También a Margarita Basurto, que por ser simpatizante de la Independencia se le acusó de que había dicho "que no se confesaría con los sacerdotes de la parroquia del Carmen, porque le inquietarían la conciencia". Por ser insurgente y contraria a los carmelitas de Celaya se ganó la simpatía de la región.

La participación política de las mujeres

Destacan entre ellas Rosa Arroyo, que gracias a que dio aviso a las fuerzas de José Irineo García (que luchaba en San Luis Potosí) de que serían sorprendidas por los realistas esta acción no tuvo éxito.

También hay que mencionar a María Guadalupe "La Rompedora", que daba noticias a los insurgentes, "acerca de lo que hacían los realistas de dicho pueblo (San Vicente) y de indicarles dónde y cómo se ocultaban de la persecución de los rebeldes".

En ocasiones daba las noticias personalmente. Por estas actividades fue detenida aunque después liberada ya que no se comprobaron las acusaciones. Naturalmente que en este breve recuento de las mujeres protagonistas de la historia, no podían faltar las líderes como las señoras Raz y Guzmán que crearon una organización de mujeres que apoyaba al cura Hidalgo, seducían a los realistas para que desertaran, compraban armas y fueron encargadas de llevar a Tenango el periódico El ilustrador Americano.

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