29 de Octubre del 2020
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La guerra sucia en las energías limpias

Por Cesar Rios Hernández / /
La guerra sucia en las energías limpias
Foto: Central
Una vez más estamos presenciando una guerra entre el sector empresarial y el gobierno, muy específicamente el sector de las energías limpias, es decir, la industria generadora de energía renovable, a través del sol o el viento (y otras fuentes naturales). Pues recientemente se han publicado declaraciones extremas, en donde se dice que el gobierno tiene las malas intenciones de nacionalizar la industria privada que provee de energía, y, por otro lado, que la industria privada ha sido abusiva a mas no poder, excediéndose en privilegios especiales con los contratos de gobierno. Algo toxico “se respira” en los medios de comunicación.

Es difícil escuchar o leer un análisis neutral, que clarifique las cosas tal como son. Esta columna tiene un enfoque hacia lo industrial más que lo político, sin embargo, en algunas ocasiones no es fácil separar lo uno de otro, pues en una economía de libre mercado, el gobierno necesita la inversión de capital privado para crecer y a su vez la industria requiere un marco legal y de protección, que garantice su óptimo funcionamiento. Es decir, se necesitan ambos para crecer y fortalecerse. Pero eso no significa que no haya fricciones, como cualquier matrimonio que se respete (mientras usted no escuche, ¡suelta ese cuchillo!).

Para empezar, el gobierno actual no tiene la intención de nacionalizar la industria privada de las energías limpias (sobre todo las empresas que manejan la energía solar y la eólica), desde inicios del 2019 se mencionó claramente un objetivo y un plan coordinado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), para que eventualmente el ciudadano promedio pague menos por el consumo de energía eléctrica, pues desde hace varios años, se ha comprobado que México, es de los países más caros con relación al pago por este servicio. Pero las buenas intenciones deben manejarse apropiadamente y el actual gobierno empezó con el pie izquierdo, colocando al frente de la CFE, al obscuro Manuel Bartlett Díaz, con un pasado lleno de manchas y cuestionamientos (a lo mejor ya esta arrepentido de su negro pasado, pero ¿porque colocarlo en esa posición?). Luego el inadecuado manejo de la información y de aspectos legales, con la Secretaría de Energía (Sener) y la CFE, que, en forma suspicaz, emitieron la “Política de Confiabilidad, Seguridad, Continuidad y Calidad en el Sistema Eléctrico Nacional”, que restringe proyectos renovables de privados. Esto ha despertado críticas de la Asociación Mexicana de Energía Solar (Asolmex) y la Asociación Mexicana de Energía Eólica (Amdee). Así que el pleito “ya está cantado”. A todo esto, habría que agregar, que el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) impugnará la suspensión que un juez de distrito otorgó a siete empresas sobre un acuerdo publicado por el organismo el 29 de abril pasado. Toda una guerra.

Pero no piense usted que el gobierno es “el malo de la película”, estas empresas han iniciado una tormenta de descalificativos, tales como, “nos quieren nacionalizar”, “el gobierno prefiere mantener contaminado el ambiente”, “aumentara los cobros”, “estaremos como Venezuela”, casi nos dicen que el gobierno encabezado por AMLO nos llevara al desastre. Pero lo que mayoría de estas empresas no están diciendo, es que, varios de los contratos que obtuvieron, se otorgaron con favoritismos del gobierno anterior, tampoco se han pagado los impuestos que corresponden y que descaradamente sacaron a la CFE de los convenios pasados, como si este organismo no tuviera también energías limpias (aunque le queden varias que si contaminan ¡y mucho!).

Ser un proveedor de energía eléctrica (limpia o no limpia) para cualquier gobierno, es muy codiciable y tentador, pues se maneja mucho dinero y se garantiza cierta estabilidad para la empresa que logre un contrato así. La historia nos demuestra que este tipo de fricciones que se han estado presentando, no es nada nuevo.

A finales del siglo XIX (cerca del año 1890), en Estados Unidos se inició la llamada “guerra de las corrientes” entre la CA (corriente alterna) y CC (corriente continua), encabezada por los grandes inventores Nicolás Tesla y Tomas Alba Edison, que buscaban electrificar a todo el país, cada uno con su socio correspondiente, el banquero J.P. Morgan apoyaba a Edison y el empresario George Westinghouse Jr. fue el aliado de Tesla. Con el paso del tiempo, Tesla comenzó a ganar la batalla por la electrificación de Estados Unidos (con Corriente Alterna) y entonces J.P. Morgan dejó de apoyar a Edison, alejándolo de la compañía (la cual cambió su nombre a General Electric). Sin embargo, como suele suceder en toda guerra, sólo los más fuertes y despiadados permanecen, J.P. Morgan y George Westinghouse llegaron a un acuerdo que los beneficio a ellos solamente, dejando totalmente fuera a Edison como a Tesla.

Pues bien, la historia se repite y ahora veremos si se logra un acuerdo justo y equitativo entre el gobierno y estas empresas, en donde el mayor beneficiado sea el ciudadano y ¿porque no?, que también se beneficie a todos los sectores industriales, pues todos usamos la energía eléctrica.

El Diálogo de Hoy: entre inventores –

I1.- ¡Por fin termine mi invento! El automóvil más económico del mundo.

I2.- ¿Será totalmente eléctrico o hibrido?

I1.- ninguno de esos, se alimentará con la energía negativa, emitida por el estrés de las personas que se suban en él.

I2.- ¡Genial! Sin duda alcanzara altas velocidades.

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