El 10 de mayo del 2018, María Luisa Núñez y María Lucía Linares, las fundadoras del colectivo “Voces de Desaparecidos” realizaron la primer marcha de las madres de desaparecidos a la Fiscalía General del Estado de Puebla. Este año, fueron más de 33 familias las que marcharon exigiendo la investigación para que las autoridades apoyen a ubicar dónde se encuentran sus hijos.

En entrevista con PÁGINA NEGRA, María Lucía Linares nos relata su propio caso. Ella es la madre de Vicente y Abraham Basurto Linares, dos jóvenes de 29 y 26 años de edad que desaparecieron desde el 28 de abril del 2017.
Es triste ver que cada vez hay más casos como el de mis hijos”. Hace un año íbamos nosotras dos solas. Con nuestras familias nada más. Ahora sentimos más impotencia. Nos rebasa la delincuencia. Ya son más familias. Tenemos miedo de tanta maldad”, dice María Lucía Linares, una de las fundadoras del Colectivo Voces de los Desaparecidos de Puebla, la organización que acompaña a estos 33 casos.
Esta madres de estas familias no tuvieron un festejo, su mejor regalo sería el reencontrar a sus hijos o que tuvieran certeza de qué fue de ellos, que las autoridades les dieran algún avance en la investigación:
Mis hijos se perdieron el 28 de abril del 2017. Se perdieron en la carretera de Cuacnopalan a Tecamachalco. Salieron rumbo para allá y ya no supimos nada. Hemos acudido a varios lugares. Ya fui a Sedena. A la Fiscalía de Puebla, a Tecamachalco, a la Fiscalía de alla en la Casa de Justicia. A Derechos Humanos...”
Pero, María Lucía, como todas las madres de este colectivo han sido revictimizadas por las autoridades quienes les insisten en que ya no busquen a sus hijos, que ya no pregunten por ellos:
Nos dicen que ya no viven, que ya no sigamos buscando. Pero no nos dan certeza, nada seguro. Nos dan pura cosa que nos duele”, comentó en entrevista con PÁGINA NEGRA.
A más de un año de su primera manifestación, María Lucía aún no tiene ninguna respuesta de parte de las autoridades poblanas. Hoy que volvieron a salir a las calles y los casos se han multiplicado, más madres de familias que perdieron a sus hijos se han sumado.
El 10 de mayo iniciamos nuestro colectivo y fuimos solas y marchando y caminando. Exigiendo... Sentimos más impotencia y que no hay una justicia. Que la delincuencia nos rebasa. Tenemos miedo de que mis otros hijos salgan a la calle y que algo les pueda”.
El colectivo “Voces de Desaparecidos” contabiliza más de 2 mil casos en los últimos cuatro años en Puebla; solamente cuentan con las carpetas de investigación de 33 casos de familias que como ellas, perdieron a algún hijo y se han acercado para crear un grupo aún más fuerte y gritar más alto.
A mi no me interesa una fiesta ni nada. Saber de mis hijos sería mi mayor felicidad. Sería lo máximo, tener a mis hijos. Regresaría la paz. En mi hogar hay un vacío quehasta el último día lo voy a llevar. Ese vacío que hay en mi vida, en mi corazon. A la hora de comer los extrañamos, a la hora de dormir. Su voz, nunca la voy a olvidar.”
