25 de Agosto del 2019

El derecho del pobre a emigrar

Por Luz Marina Manzano Gómez / /

gritos esperanza int

Cuando se tienen todos los recursos mínimos necesarios para sobrevivir y en especial, cuando se ha tenido un mínimo de educación que en ocasiones, les sirve a muchos para “aprender a juzgar mejor”… es fácil observar a un migrante de forma peyorativa o incluso, hasta con algo de xenofobia.

¿Usted ha hablado alguna vez con una persona en condición de migrante? Quien le escribe sí… y déjeme decirle que aún me pregunto en las noches al reflexionar ¿De dónde sacan tanta fortaleza para seguir adelante? ¿De qué “materia prima” están hechos para tener tanta voluntad de lucha diaria? ¿En qué momento dejan de doler los pies y la espalda cuando el alma viaja más rápido que el cuerpo en correr a alcanzar un futuro mejor?... Son personas sencillamente admirables, sin importar su nacionalidad.

Alguna vez leí que la pobreza era “una decisión política” ¿Será cierto? ¿Quién tiene tanto poder para decidir quiénes serán pobres y quiénes no? ¿Los gobiernos? ¿Los monopolios y oligopolios?

Cuando las migraciones se convierten en un tema que sobrepasa la acción de los gobiernos, me genera dudas esta frase. Ciertamente hay problemáticas mundiales que parecen, en ocasiones, irse de las manos.

Cuántas habilidades caminando, cuánto capital humano desperdiciado, cuántas historias de una vida inestable. Sin duda, realizar acciones conjuntas para apoyar a las personas en esta condición es una obra muy humana, pues aunque siempre habrá quien defienda la famosa frase “en mi país también hay bastante pobre y desempleado”, debe recordarse que las condiciones en que vienen estas personas, tanto desde el origen de su problema en su país como en su tránsito, son generalmente aún peores que las de una persona en condición de pobreza.

A veces, algo tan aparentemente simple como un vaso de agua lo agradecen mucho en su viaje diario, por el simple hecho de que la deshidratación mata progresivamente y de manera rápida, y la sensación debe ser fatal.

Emigrar es un derecho… el libre tránsito es un derecho… y éste debe ser resguardado, no reprimido, por cualquier autoridad.

Ciertamente cada gobierno tendrá también su derecho a promover las políticas que desee, sin embargo, aquellos que han visto estas historias de cerca, siempre recalcarán la importancia de los derechos humanos y principalmente, del respeto a la vida humana como parte de éstos, eso es actuar con conciencia y sobre todo con solidaridad humana. Esperemos que siempre haya un consejero de “aquellos” cerca los que aún no comprenden el nivel de este tipo de circunstancia humana, que además le puede ocurrir “a cualquiera”, que además parecen ser cada vez más y más los miles de migrantes en el mundo.

Sensibilización y conciencia… en las “decisiones políticas”… No puede ser tan difícil. Esa es la ESPERANZA.

Gracias por leerme.

El Hada de Guerra