10 de Diciembre del 2019

Política

Para Martha Erika Alonso no hay fraude: "En una democracia se gana por un voto ¡y yo gané por 124 mil!"

- Foto: Especial

"Ganó la verdad sobre la mentira y la violencia", dijo Martha Erika Alonso mientras todos le aplaudían. El discurso de la "no violencia" fue efectivo porque durante días en redes sociales habían circulado decenas de videos de los morenistas irrumpiendo a patadas en el centro de acopio de actas de casilla que montó el PAN en el MM

Por Viridiana Lozano Ortíz / @viriloz /

-CRÓNICA-

Martha Erika Alonso llegó a Acrópolis aún con el grito de ¡fraude! retumbando en sus oídos. Acababa de estar en el Instituto Electoral del Estado (IEE) donde recibió su constancia de mayoría y ahí se encontró a José Juan Espinosa. El nuevo morenista, que en 2010 le alzó la mano a su esposo Rafael Moreno Valle, estaba en la sala de sesiones con pancartas que ilustraban el robo de urnas en la jornada electoral del primero de julio y una fotografía de Alonso con su esposo, gritaba ¡fraude!

Los familiares, amigos y el equipo de Martha Erika Alonso alzaron la voz con el clamor de ¡Martha Gobernadora! pero no fue suficiente, Espinosa estaba animado por la ira de la derrota de su candidato al gobierno, Luis Miguel Barbosa y tenía sed de venganza tras quedar evidenciado por la Fepade que desmintió que hubiera encontrado un centro de fraude electoral en el hotel MM aquel 3 de julio.

Era el mismo José Juan Espinosa que en 2016 declinó de participar por la contienda a la mini gubernatura por Movimiento Ciudadano, cuando aún militaba en ese partido, para dejarle el camino libre a Tony Gali, a quien, por cierto, nunca mencionó durante la campaña, ni él ni su candidato.

El mismo que renunció a su partido para irse a Morena justo a tiempo para dejarse arrastrar por la ola de Andrés Manuel López Obrador y convertirse fácilmente y por tercera vez en diputado local.

El sonido de fraude se replicaba en las calles del Centro Histórico donde ya solo unos cientos de poblanos y el movimiento barbosista disfrazado de "anti reeleccionista" se habían apostado con una convocatoria mucho menor a la del 6 de julio, cuando más de ocho mil ciudadanos tomaron las calles de Puebla para pedir la anulación de la elección. Unos días bastaron para que se dieran por vencidos.

Con ese sonido detrás, Martha Erika Alonso entró a Acrópolis, uno de los centros de espectáculos más grandes de Puebla, subió a un escenario circular que mostraba su nombre con letras gigantes y ahí estaban todos perfectamente alineados y uniformados.

El ruido salió de su mente cuando escuchó a miles de simpatizantes aclamar ¡Martha gobernadora! Ese sí alcanzaba a mermar el que se había quedado atrás con José Juan.

Cada uno de los asistentes lucía su playera de la campaña y ondeaba la bandera de Acción Nacional, algunos las del PRD y Movimiento Ciudadano. El lleno fue total, no como el de cuando estuvo Ricardo Anaya, que apenas lograron un auditorio a medias y que en pleno discurso del excandidato fallido comenzó a vaciarse.

¡Ya habían aprendido la lección!

Esta vez, con una gobernadora electa fue mucho más fácil, no solo estaban ahí los cientos que llegaron acarreados en camiones de diferentes municipios, también estaba todos aquellos que tienen la esperanza de conservar su trabajo o de encontrar uno nuevo.

Rafael Moreno Valle no asomó la cara, así como nunca lo hizo durante la campaña de su esposa, con el afán de demostrar que no se trató de una imposición aunque así lo mencionaran sus opositores una y otra vez.

"Ganó la verdad sobre la mentira y la violencia", dijo Martha Erika Alonso mientras todos le aplaudían. El discurso de la "no violencia" fue efectivo porque durante días en redes sociales habían circulado decenas de videos de los morenistas irrumpiendo a patadas en el centro de acopio de actas de casilla que montó el PAN en el MM.

VER: CRÓNICA: El día que Morena dijo que reventó un nido con actas falsas en Puebla y el fraude electoral

Mientras, en su oficina Luis Miguel Barbosa grababa un video más en el que insistió que el fue quien ganó la elección por 10 puntos, que tendrían que ser cientos de miles de votos. El morenista anunciaba que, pro trámite, presentará la impugnación ante el Instituto Electoral de Estado (IEE), pero que donde realmente se definirá el triunfo, dijo, será en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación:

Ahí espero que se haga justicia para que me devuelvan el triunfo (...) puede hablarse hasta de la nulidad de este proceso electoral, lo que sí les puedo decir es que Martha Erika Alonso no será gobernadora".

Pero en Acrópolis, la panista daba por terminado el proceso electoral, ofrecía a cualquier actor político sumar propuestas y pensar a futuro. Pero Barbosa estaba pensando en armar su impugnación, dijo que estaba tomando esta decisión en "completa lucidez", como si alguien lo cuestionara.

Las campañas políticas ya terminado. Necesitamos ver hacia adelante, les pido que pongamos la mirada en el futuro. Debemos privilegiar las coincidencias por encima de las diferencias", dijo Alonso a sus simpatizantes.

La percepción de Martha Erika Alonso es diferente, para ella Barbosa fue un "mal candidato", un candidato que no transparentó su declaración patrimonial y que, con ello, permitió ser evidenciado por poseer propiedades millonaria.

Para la primera gobernadora de Puebla "en una democracia se gana por un voto ¡y yo gané por 124 mil!

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