Narcotráfico

Minera Gorrión en Puebla se alió con Los Zetas en Ixcamaxtitlán para amedrentar a pobladores: J. Jesús Lemus

- Foto: Especial

En “México a cielo abierto”, su más reciente libro, el periodista J. Jesús Lemus explica cómo el crimen organizado ha apoyado a las mineras en territorio poblano en municipios como Ixcamaxtitlán, Cuetzalan y Tehuacán

Por Edmundo Velázquez / @mundovelazquez

/ Ixcamaxtitlán , Puebla

La minera Gorrión, filial del grupo Frisco de Carlos Slim, se alió a células de Los Zetas en Puebla para ahuyentar, amedrentar y arrebatar tierras a los pobladores de Ixcamaxtitlán y así dar paso libre a la explotación del subsuelo poblano, según aseguró el periodista J. Jesús Lemus en su nuevo libro “México a cielo abierto”.

En entrevista con PÁGINA NEGRA, el también autor de “Los Malditos” explicó que en su nueva publicación aborda una radiografía aterradora sobre la minería en México y cómo ha afectado a prácticamente todos los estados del país, Puebla incluido. Además, subrayó la relación perversa entre cárteles y células del crimen organizado que se han convertido en cómplices y brazos armados de las empresas.

J. Jesús Lemus relató que entre los registros donde la delincuencia organizada ha apoyado a las mineras en territorio poblano, por lo menos se encuentran los casos de Ixcamaxtitlán, Cuetzalan y Tehuacán.

En el caso de Ixcamaxtitlán, Los Zetas aterrorizaron a los pobladores de zonas cercanas a donde se instaló la minera Gorrión para provocar la venta de sus predios y que muchos malbarataran sus terrenos por temor a ser asesinados.

Lo hicieron para desplazar a la población, para hacerle cobros casi simbólicos para intimidar, pero llegaban con la gente, le tocaban a medianoche y les cobraban 5 pesos de renta. Pero lo que no puedes soportar es que vayan grupos armados a mitad de la noche a cobrarlo. Entonces deciden salir del lugar y vender predios a la minera Gorrión que, coincidentemente, comienzan a comprarlos.

En los casos de Cuetzalan y Tehuacán, las empresas explotadoras ya utilizan a grupos del crímen organizado como brazos de choque contra los pobladores. Además enamoran a través de dádivas económicas a los habitantes y les subrayan falsos beneficios para la instalación de empresas mientras que inician con una campaña de polarización y criminalización de los activistas que critican a las mineras, exhibiendolos como viles agitadores.

VER: Balean camioneta de grupo indígena en Cuetzalan

La colusión que mantienen con el crimen organizado las mineras arrancó con Felipe Calderón en 2006. Cuando muchas células comienzan a buscar alternativas de financiamiento durante la llamada guerra contra el Narco. Los Zetas en Coahuila comienzan a rentarse a las mineras. Primero intentan extorsionarlas pero después llegan a acuerdos más sustanciosos para ambas partes y es cuando se da esta relación, mencionó el periodista.

Así los grupos del crimen organizado comenzaron a rentarse para vigilar predios, cuidar de las minas y desplazar a las poblaciones. Estas empresas comenzaron a dejarles utilidades económicas que se estiman en 7 mil millones de dólares, casi la mitad de lo que conseguían con el trasiego de drogas.

La investigación con la que nació “México a cielo abierto” surge a raíz de datos obtenidos por la reportera Claudia Martínez que compartió con J. Jesús Lemus. Ambos trabajaron en esta investigación por un año y cuatro meses en todo el territorio mexicano con funcionarios de algunas mineras, miembros de los grupos organizados y cruzaron todo lo obtenido con informes de la Organización de las Naciones Unidas, la Procuraduría General de la República, el Sistema Nacional de Seguridad Pública y la Oficina para la Administración y el Control de Drogas (DEA).

El libro abona para identificar la situación de inseguridad y de riesgo latente que el gobierno federal no reconoce con tal de mantener el negocio millonario de la explotación del subsuelo mexicano. De acuerdo a estimaciones, las mineras en México entre 2001 y 2017 han obtenido ganancias mayores al saqueo de 300 años que duró el periodo de la Colonia.

El gobierno federal nos ha vendido la idea de que es una de las industrias que más aportan a nivel nacional. E incluso dicen las cifras de la Secretaría de Economía que aporta el 4.1 por ciento del PIB. Pero en la práctica no es así. Lo que yo encuentro en esta investigación es que la minería es devastadora, es perversa y es criminal porque primero se lleva toda la riqueza del subsuelo mexicano, segundo, no aporta en medida de los beneficios económicos que obtienen las empresas. Una explotación total de 200 mil millones de dólares al año. En los últimos 10 años solo ha aportado 14 millones de pesos, mencionó en entrevista.

El libro “México a cielo abierto. De cómo el boom minero resquebrajó al país”, será presentado el próximo viernes por el autor a las seis de la tarde en la librería “Libros y libros”, localizada en la 3 Poniente 304 del Centro Histórico de Puebla.

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Juan Nájera

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