13 de Diciembre del 2018

Nacional

Puebla entre los estados con más ejecutados durante el sexenio de EPN

- Foto: Especial

Del 1 de diciembre de 2012, cuando Peña Nieto asumió la Presidencia, al 31 de octubre de 2018, 30 días antes de que dejara el poder, se registraron 150 mil 992 muertes violentas, la mayoría vinculadas al crimen organizado, señala una investigación de la revista Zeta.

Por Proceso /

El número de asesinatos durante el sexenio de Enrique Peña Nieto superó a los registrados en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, quien declaró la guerra al narcotráfico.

Del 1 de diciembre de 2012, cuando Peña Nieto asumió la Presidencia, al 31 de octubre de 2018, 30 días antes de que dejara el poder, se registraron 150 mil 992 muertes violentas, la mayoría vinculadas al crimen organizado, señala una investigación de la revista Zeta.

En los seis años de guerra contra las drogas de Felipe Calderón se reportaron 121 mil 35 muertes violentas. Es decir, el sexenio de Peña Nieto superó al de su antecesor por 29 mil 957 ejecuciones más que la de su antecesor.

Y tan sólo 2017 batió cualquier registro de muertes violentas, con 32 mil 79 homicidios dolosos, según datos publicados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Académicos y expertos en el tema de seguridad aseguran que la estrategia de Peña Nieto al combatir la violencia fue un fracaso rotundo.

Para Froylán Enciso, profesor del Programa de Política de Drogas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el fracaso se debió a tres factores.

Primero, que el gobierno priista centró su estrategia en capturar a objetivos estratégicos.

“Tenían una lista de 120 criminales clave y pensaron que metiéndolos a la cárcel iban a debilitar a las organizaciones criminales, pero resultó falso. Lo que ocurrió es que mientras más detenían líderes, más aumentaba la violencia”, dijo el historiador sinaloense a la revista Zeta.

Además, el descabezamiento de organizaciones criminales causó una fragmentación en esos grupos y provocó un aumento de organizaciones delictivas.

“Las organizaciones se pelean internamente para sus liderazgos, y cuando organizaciones rivales veían un pleito, lo tomaban como una oportunidad para competir por ese negocio. Entonces, hubo incentivos para incrementar la violencia intra e inter cartel”, señala.

El doctor en Historia por la Universidad Estatal de Nueva York señala, como tercer factor, la diversificación del mercado ilícito: “El negocio de las drogas que antes era mucho más centralizado, se diversifica en esas organizaciones fragmentadas para poder sobrevivir en el mercado clandestino, entonces se agregan otras actividades como el cobro de piso –que Los Zetas introdujeron hace casi 20 años–, el huachicoleo, el secuestro de migrantes y la trata de personas”.

Una consecuencia de ello fue la expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). “El proceso de diversificación criminal que afectó principalmente a las organizaciones tradicionales como el Cártel del Golfo y Los Zetas contra el Cártel de Sinaloa, hizo un hueco que aprovechó el Cártel Jalisco para apoderarse de los negocios grandes y aumentar su presencia territorial en todo el país”.

Dicho cártel se consolidó a tal grado que actualmente tiene presencia en 22 de los 32 estados del país

Gráfico: Zeta

Proceso

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