23 de Mayo del 2019

Gobierno

Con Martha Erika Alonso y Claudia Rivera, será la tercera vez en la historia de Puebla que dos partidos opuestos gobiernen el estado y la capital

- Foto: Central

Alonso Hidalgo aún no toma protesta y Rivera Vivanco ya manifestó su descontento por la resolución del TEPJF que ratificó a la panista como gobernadora electa, no obstante, prometió que trabajará de manera coordinada

Por Esteban de Jesús López / @Estevanz01 /

Con Martha Erika Alonso Hidalgo como gobernadora —emanada del PAN—y Claudia Rivera Vivanco alcaldesa de la Angelópolis—postulada por Morena—, será la tercera vez en la historia de Puebla que dos partidos opuestos gobiernen el estado y la capital.

Además, por primera vez dos mujeres tendrán las riendas del gobierno estatal y de la ciudad de Puebla. Alonso Hidalgo y Rivera Vivanco tienen en común que nunca habían competido por un cargo de elección popular. Sin embargo, las dos arrasaron en las urnas el pasado 1 de julio ya que han sido las más votadas en los últimos procesos electorales locales.

No obstante, en el caso de la expresidenta del DIF estatal, su triunfo fue impugnado por Morena, pero el pasado 8 de diciembre, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) decidió ratificar a Martha Erika Alonso como gobernadora. Minutos después de la resolución, la alcaldesa declaró que se sentía “decepcionada” pero prometió que trabajará con la mandataria estatal.

Históricamente los gobernantes y ediles capitalinos de partidos diferentes han protagonizado una guerra de declaraciones, descalificaciones y desplantes. El primer caso fue el de Manuel Bartlett y Gabriel Hinojosa, después Melquiades Morales Flores y Luis Paredes Moctezuma. A ellos se suman Rafael Moreno Valle y Eduardo Rivera quienes a pesar de ser panistas, nunca lograron limar asperezas durante el tiempo que gobernaron.

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La primera vez que en Puebla un partido no gobernó la capital y el estado fue en 1996 cuando Gabriel Hinojosa Rivero se convirtió en el primer alcalde panista de Puebla pero encontró un obstáculo pues en ese entonces el gobernador era Manuel Bartlett Díaz del PRI.

A pesar de que en 1996 firmaron un pacto de civilidad política, la guerra entre el expriista y el panista llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Primero porque Gabriel Hinojosa se inconformó porque con ayuda del Congreso local, el gobierno del estado se facultó para administrar créditos bancarios que fueron contratados para un fideicomiso de obras de agua potable y alcantarillado en la zona conurbada del municipio.

Bartlett Díaz contraatacó con una controversia constitucional contra el Ayuntamiento de Puebla debido a que el Cabildo aprobó terminar el Convenio de Concertación y Coordinación del 30 de agosto de 1995, para la ejecución de obras del Programa de Desarrollo Regional Angelópolis y la cancelación del Fideicomiso respectivo. Además de estos juicios, el priista y el panista emprendieron una guerra de declaraciones, pagaban desplegados uno contra otro, además de cartas abiertas.

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A diferencia de sus antecesores, Melquiades Morales y Luis Paredes tuvieron una relación institucional y tersa, pero fue en el tema de las cuentas públicas en las que el priista negoció con el panista para que sus diputados en el Congreso local las aprobaran.

Pero no ocurrió así, los panistas no avalaron o se abstuvieron de aprobar las cuentas de Melquiades, por lo que el PRI amenazó con no aprobar los ejercicios fiscales 2002 y 2003 del edil panista. Fue hasta la LIX Legislatura que los diputados morenovallistas aprobaron nuevas sanciones contra Paredes Moctezuma, por irregularidades en sus cuentas públicas correspondientes a 2004 y 2005.

A Luis Paredes le explotó la bomba por la construcción del distribuidor vial Juárez-Serdán, obra tuvo errores durante su ejecución, pues no contaron con que en la zona se encuentran mantos sulfurosos, lo que ocasionó que el agua se filtrara, la fuente de Los Frailes tuvo que ser cambiada por otras piezas. El mega proyecto tuvo un costo final de 500 millones de pesos.

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Como si fueran de otro partido, Moreno Valle y Lalo Rivera gobernaron el estado y Charlie Hall gracias al PAN, pero protagonizaron una serie de desencuentros, desaires y hasta persecución en los últimos años. En 2010, Acción Nacional llegó para apoderarse del gobierno estatal y la capital, sin embargo, las diferencias entre el mandatario y el edil comenzaron cuando Moreno Valle lo excluyó de su primer grito de independencia en el Ayuntamiento.

Y a partir de ese momento continuaron una serie de desencuentros. Moreno Valle hizo a un lado a Rivera Pérez y a su grupo, El Yunque, se apoderó del partido en la entidad, del Congreso local, retiró policías estatales a la Comuna, lo des invitaba de eventos en los que el gobierno municipal invirtió dinero.

Además, en la recta final de Lalo Rivera, el morenovallismo le hizo vacío en su tercer y último Informe de labores como alcalde, pero lo peor estaba por venir al yunquista. Desde el Congreso local aprobaron inhabilitarlo y multarlo con 25 millones de pesos por supuestas irregularidades en la cuenta pública 2013 del Ayuntamiento poblano.

La pesadilla para Eduardo Rivera concluyó este año e irónicamente compitió por segunda vez a la alcaldía de la mano de la mano de Martha Erika Alonso, esposa de Rafael Moreno Valle, como candidata al gobierno estatal. Concluido el proceso electoral, los diputados morenovallistas aprobaron el ejercicio fiscal 2013 y liberaron al expresidente municipal de Puebla.

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