16 de Diciembre del 2019

Razones para no enamorarte de un/a narcisista

Por Betzabé Vancini / /

Tú, yo y el Ello...

Me he propuesto hacer una serie de artículos sobre las peores elecciones de pareja según las características de la personalidad que resultan más patológicas en una relación. Es importante aclarar que este artículo y los subsecuentes estarán abordados desde los criterios para diagnosticar un trastorno de la personalidad desde el uso del DSM-V –Manual de diagnóstico de salud mental avalado por la Asociación Americana de Psiquiatría- pero no es necesario que se cumplan todos los criterios diagnósticos para considerar que alguien tiene ese estilo o rasgos de personalidad. Otra aclaración importante que me gustaría hacer previo al cuerpo del artículo es sobre el lenguaje. A lo largo del texto me referiré a las personas con personalidad de tipo narcisista como “el narcisista” o “los narcisistas” sin que esto implique exclusión de género, aunque los manuales internacionales de diagnóstico señalan que es un trastorno mucho más frecuente en hombres que en mujeres en una proporción casi de ocho a uno. Una vez dicho esto, procedo a explicarte por qué no deberías enamorarte de una persona con características narcisistas.

Lo primero que hay que entender es de qué hablamos cuando mencionamos el trastorno narcisista de la personalidad. Un narcisista es aquella persona que antepone sus necesidades a las de otros, que suele denostar a las otras personas ya sea por su inteligencia, por su apariencia o por cualquier otra característica. Suelen ser personas que creen merecer un trato especial porque se consideran más importantes que otros. Frecuentemente, tienen fantasías de grandeza, belleza o poder desmedidos y son altamente competitivos. Una de las principales características de este tipo de personalidad es que a menudo no tienen las cualidades reales para ser destacados sino que se “inflan” y usan una careta de seguridad que puede no coincidir con su autoestima verdadera. Yo describiría a los narcisistas como un hermoso display con buen gusto, elegancia, habilidades sociales, humor y sofisticación, sin embargo, eso es solo un cartón con el que cubren su inseguridad o su “fealdad” interna. ¿Por qué escogería alguien a un narcisista como pareja? Pues porque suelen ser personas fascinantes, seguras, extrovertidas y seductoras, parecen saber siempre lo que el otro necesita y encuentran las palabras adecuadas para convencerles de que ellos son la opción que buscan, pero de nuevo, esto suele ser lo que yo llamaría “publicidad engañosa”.

Si estás cayendo en el encanto de una persona que tiene las características que mencioné arriba, aquí te hago una lista de razones para que salgas huyendo lo antes posible o bien, tomes tus precauciones antes de enamorarte:

Siempre va a estar más enamorado/a de sí mismo que de ti. Es decir, es posible que te ame, pero se amará mucho más y siempre será su propia prioridad sin importarle que con eso de desplace o te haga sentir herido/a.

Suelen ser personas muy vanidosas y muy críticas con la apariencia de los demás, así que es probable que al ser pareja esté frecuentemente criticando tu apariencia, tu peso, tu gusto para vestir, tu forma de hablar o de comportarte en público.

Suelen tener expectativas muy altas y poco realistas sobre su pareja, así que te pondrá estándares inalcanzables de belleza, conducta, éxito o relevancia social. Estas expectativas van a producirte la sensación de que nunca eres suficiente para ser su pareja y que tienes que esforzarte continuamente por complacerle.

Les cuesta mucho trabajo empatizar así que le será muy difícil entender tus sentimientos o tus puntos de vista si son distintos a los suyos. Suelen exaltar sus sentimientos o sus problemas y minimizarán los tuyos diciendo “no es para tanto”.

Su tema de conversación favorito es su propia persona, por lo que pasarás horas escuchando lo maravilloso que es, lo mucho que otros le reconocen, lo increíble de sus logros y tendrá muy poco interés por hablar de otros temas.

Hacen grandes promesas que no pueden cumplir. Por lo mismo de que producen expectativas no realistas, suelen hacer promesas que no son realizables. Ellos literalmente, te prometen la luna y están convencidos de que podrían alcanzarla… si quisieran.

Suelen ser muy buenos en el proceso de cortejo pues saben tener gestos que impresionan y que podrían dejar a cualquiera con la boca abierta. Sin embargo, estos gestos no tienen que ver contigo y su interés por tu persona sino con mostrarse como grandiosos y generosos.

Creen que siempre tienen la razón, en resumidas cuentas: todos son estúpidos menos ellos.

Cuando se les contradice o se les demuestra que están en un error suelen violentarse verbalmente y denigrar a la persona que les pone en entredicho.

Por su necesidad de ser tratados de manera especial suelen ser muy poco tolerantes a la frustración, esto los lleva a ser prepotentes con todas las personas que ellos perciben que están “por debajo” de su estatus. No piden, exigen.

Es frecuente que sean manipuladores y maltratadores psicológicamente, suelen hacer creer a sus parejas que si los decepcionan y los pierden, habrán perdido lo mejor que han tenido en la vida. Su agresión psicológica puede ir desde una competencia sutil con su pareja hasta decirle cosas como “sin mí no eres nada”. Este tipo de trato cotidiano suele hacer que sus parejas de verdad crean que no son nada sin ellos.

No se abren a la experiencia del amor y no confían en sus parejas. Son celosos, vigilantes y tienden a chantajear o amenazar para evitar el abandono en lugar de mostrarse vulnerable y demostrar su afecto o su ternura.

Una vez que la relación termina evitan mostrar cualquier signo de dolor o tristeza por la ruptura. Ellos siguen con su vida normal, quien perdió fuiste tú, o al menos eso es lo que creen.

Trasladan estas expectativas inalcanzables que proyectan en su pareja a sus hijos. Los hijos de padres narcisistas crecen creyendo siempre que no son suficientes. Esto lastima su autoestima y les hace sentir no queridos.

Tienen una vida “de portada” en la que muestran a su círculo social lo perfecto que es su trabajo o de su familia, sin embargo, quienes conviven con ellos de cerca se percatan de que frecuentemente mienten o exageran para parecer más interesantes a otros.

Seguramente en este momento estarás pensando: ¡MONSTRUOS! Bueno, sí pero no. Permíteme hacer una pequeña defensa de estas personas. Cuando ves de cerca a una persona con rasgos narcisistas podrás notar que son personas muy lastimadas, con mucho miedo de amar y de sentirse heridos o de que alguien les diga que no son suficientes. Este tipo de personalidad se gesta durante la infancia normalmente con padres narcisistas, maltratadores o poco afectivos que le hicieron creer como niños que no eran dignos de reconocimiento o que no hacían lo suficiente para ser valorados. Esto produce adultos que están siempre en la búsqueda de reconocimiento para validar su autoimportancia y la idea de que el mundo gira alrededor de ellos para contrarrestar el daño que le hicieron padres que estaban mucho más enfocados en sí mismos o en sus dramas de pareja que en sus hijos. Los narcisistas no son personas malas, simplemente, tienen el concepto de amor un poco torcido. Y está torcido porque ellos nunca tuvieron un amor genuino. Cuando se abren al amor y se sienten en confianza suelen ser personas entregadas y tiernas, detallistas, generosas, suelen impulsar mucho a su pareja a que acepte nuevos retos y ser grandes motivadores. PEEEEEEERO, OJO: no caigas en la trampa de creer que tú vas a cambiarle y hacer que se abra. No. Esta apertura se da únicamente cuando ellos identifican la necesidad de profundizar en sus relaciones y cuando se enamoran genuinamente, así que no es algo cotidiano. Suelen ser personas resistentes al cambio, renuentes a ir a terapia y que preferirán siempre huir de una relación que hacerse cargo de mejorar.

Pese a lo impactante que puedan ser a primera vista o la admiración que puedan despertar en ti, es importante moverte con cautela cuando estás relacionándote con alguien que tiene estas características. El requisito fundamental para poder llevar una relación sana con una persona así es que tu autoestima esté sana y tan firme como el hierro, de otra manera, acabará haciéndote sentir muy mal con respecto a ti mismo/a. O bien, si tú tienes por ahí alguna de estas características, acabarán embarcándose en una competencia sin fin por el poder de la relación, lo que les hará estar en una relación tóxica. En resumen, piénsatelo unas diez veces antes de dejarte seducir por una estrella de este tamaño porque lo más seguro es que acabes muy lastimado/a.

Como siempre, estaré atenta a tus comentarios y preguntas vía Twitter. Me encuentras como @Betzalcoatl

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